sábado, 18 de abril de 2009

A la sazón.

Hoy es hoy,
con todas sus consecuencias.
A partir de ahí podría ser
mañana.
Pregunto.
Mañana. Que nunca existe.
Que no palparemos jamás,
de la que nunca podremos estar, no sé,
al cabo de la calle.
Y el pasado que ya fue.
Ya asistió.
(Me duelen las manos de no tocarte)
Murió, cayó y resbaló entre mis dedos.
Lo vi marcharse.
Y yo existo ahora. Aquí resido.
Riego las plantas. Me tiendo al sol.
Disfruto de sartenes, y aromas, y sabores.
Descanso.
Sucedo. Sin más explicación.
Ayer, hoy, incluso mañana.

7 comentarios:

Mar dijo...

Que bueno poder descansar....

Es dificil vivir el hoy pero habiendo aprendido del ayer supongo que es mas sencillo aunque no veamos nunca el mañana...

Besitossssssssssss

Belkis dijo...

Hola José, en primer lugar gracias por seguirme y por seguir a mi hija (Yukie). Es muy importante el apoyo que damos a los jóvenes que están construyendo sus sueños (lo digo por mi hija).
Con respeto a este poema, muy significativo. A la sazón tienes tiempo y cuanto se puede hacer con él. Disfrutalo mientras puedas, o es que no quieres tenerlo? Cuentame y a ver si ponemos a funcionar el ingenio. Un abrazo y hasta siempre.

jose rasero b. dijo...

¡Hola a ambas! Tempus fugit. Es un tema clásico, redundante en la literatura mundial. Y también en mí. Ante ello tenemos la alternativa del carpe diem. Pero, claro, no simpre puede ser. Lo que sí hay que hacer es intentarlo cada día, cada segundo. ¡Abrazos!

Antonio Ruiz Bonilla. dijo...

Sólo te falta suceder en algún momento en el fin de los tiempos.
Un poema original el tuyo. Un saludo

fran de cádiz y los puertos dijo...

Querido jose, el futuro era mejor ayer, es el "no future" de los sex pistols, pero yo espero el mañana para leer algo que escribas, un saludo shulo

jose rasero b. dijo...

¡Bienvenido Antonio! Estás en tu nave.
¡Hola Fran! Alguien dijo una vez: el futuro ya pasó. Y Gabriel Celaya dijo que la poesía es un arma cargada de futuro. Y yo digo que viva Fran de Cádiz y los puertos.

Eterna aprendiz dijo...

La siempre oportuna catarsis en el vivir, perfilada en sus acertadas líneas poéticas.