domingo, 14 de junio de 2009

La velada


Nicolás Guillamont sabía que aquella misma noche la vida de uno de los dos acabaría destrozada. La velada había transcurrido según lo previsto, y sus esposas acercaban a la mesa los sorbetes de limón que darían paso a las copas. Al fin Guillamont ofreció coñac a su invitado, y marchó con él hacia la amplia terraza. Allí, a solas, le dijo lo que pensaba del asunto.
-Las mudanzas que está experimentando mi vida no me gustan nada, señor Anisset. Sé de su poder, pero no me crea un payaso. El código de caballeros no me impide defenderme. Y lo haré.
-Guillamont, Guillamont, no imagine intrincados contenciosos allá donde no los hay. El asunto es bien simple. Yo era su abogado. Ahora no. Su esposa paga más, y me ofrece pluses impensables en usted -dijo Anisset, sonriendo y golpeando con el codo a un humillado Guillamont- Y por ahora, el divorcio le dejará sin la mitad de sus bienes, aproximadamente. No se queje, podría ser aún peor.
-Se lo contaré todo a su mujer, ¡todo!, y acabaré de una vez con esta maldita farsa.
-Vaya, vaya, corra Guillamont, corra ahí dentro y cuéntelo. Dígalo todo. Grítelo si quiere ¿Qué conseguirá? Su mujer lo negará, yo lo negaré. Dos contra uno. Mi esposa pensará que ha bebido más de la cuenta, cosa cierta por otra parte, y asunto liquidado. Eso sí, su mujer se enfurecerá bastante. Y me pedirá más. Exigirá más. No tiente su suerte.
-...
-Guillamont, este divorcio puede salirle bastante más caro aún si usted no colabora, se queda calladito, y deja las cosas tal como están. En caso contrario, usted me conoce, he sido su abogado, sabe que soy el mejor, y que puedo hundirlo en la miseria ¿Comprende? Cero. Así que no enfade a su mujer -dejó la copa sobre una mesa y se dirigió al interior. Dio media vuelta.
-Y no me enfade a mí, payaso.
Guillamont quedó abatido sobre la barandilla. Mas sólo un instante. Cuando escuchó el disparo en el interior una sonrisa se dibujó en sus labios. Entró al salón.
La señora Guillamont se hallaba tendida en el suelo, un charco de sangre formándose a su alrededor. Guillamont se acercó a la señora Anisset, y le sustrajo el arma. Con un pañuelo la limpió a conciencia y caminó hacia el señor Anisset, aún de pie, mirando el cadáver, como en trance. No fue problema que agarrara la pistola.
-Pero...
Guillamont y la señora Anisset estaban frente a él, unidos en un abrazo. Anisset los miró, y buscó la mirada de Guillamont.
-Dos contra uno, Anisset, dos contra uno.
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Foto: jose rasero

18 comentarios:

Monica dijo...

Final espectacular, ¿ como era lo del átomo? le habría venido bien conocerlo al señor Anisset.
Un besazo

jose rasero b. dijo...

Es verdad. Nunca hay que des.
preciar a nadie
Grandes besos, Mónica

ZAYADITH HERNÁNDEZ dijo...

final de peli...acerca el oído al ordenador para que escuches mis aplausos...bravo!
besitos.

jose rasero b. dijo...

Encantado Zayi
Un besazo

Oriana P. S. dijo...

Jo, me he quedado muda. Buenísimo.

Besos con sol de medianoche.

Reme Ballesteros dijo...

QUE MISTERIO. TODOS TENEMOS ALGO ESCONDIDO, ALGO QUE NADIE SABE, HASTA QUE UN DIA SE DESCUBRE. TENED CUIDADOOOOOOOOOOOO.
JAJA, ES BROMAAAAAAAAAAA.

"Premio Maria Amelia López Soliño" dijo...

Hola, jose.
Te informamos de que hemos publicado una encuesta nueva en el blog.
Tu opinión para nosotros es muy importante ¡Por eso nos gustaría conocerla!

Gracias por tu colaboración.
Un afectuoso saludo.

eva-la-zarzamora dijo...

Esto parece el divorcio de la peli "La guerra de los Rosas". En la vida real, él se queda con todo o casi de ser quien poseîa los bienes, pasa una pensiôn miserable, se ocupa de los niños "a ratos", y sigue viviendo y pasando que es gerundio.
Ella siempre fue abstemia, pero el hecho de encubrir los hechos a él le sirviô de coartada para no hacer màs de la cuenta y vivir con una amante ridîcula e insîpida. Pero asî es la vida.
Al menos en este relato no hubo "homicidio" arma del crimen sî: "maltrato psicolôgico".
Je, je. Otra vez te retoco el todo.
Me voy a tomar un respiro pero, te enlacé con mi nuevo blogg pues el antiguo me lo cerraron por no tener ya ni acceso al mismo como "administradora"...
Te sigo leyendo de cerca, de lejos.
Besos.

jose rasero b. dijo...

Me gusta gustarte Oriana
Besos desde el sur

jose rasero b. dijo...

Reme, bromista
Saludos

jose rasero b. dijo...

Me pasaré por el blog "Premio..."
Saludos

jose rasero b. dijo...

Eva,¿qué pasó con tu blog? ese es un buen misterio
Besos

eva-la-zarzamora dijo...

Tuve 3, el 2° lo cerré por cabreo perso , éste 3° porque no tenîa acceso a la secciôn "administrador" ni al "diseño" y los del blogger me aconsejaron cerrarlo y "abrir" uno nuevo.. como soy tremenda catàstrofe en ésto, lo hice, sin contar que necesitaba tomarme un respiro y asî a mi vuelta, todo estarîa "perfesto".
Espero haberte contestado José.
Besos y hasta la prôxima!

jose rasero dijo...

Sí, mi amol, pero no me tardes, eh?
Besos de ida y vuelta

Alejandro Ramírez dijo...

Muy bueno, José. Me gusta mucho la forma como el diálogo arrastra la historia y el final también es muy bueno.

Un saludo.

jose rasero b. dijo...

Tus palabras de maestro, son siempre recibidas con enorme alegría
Abrazos

Belkis dijo...

Estupendo José, siempre es un placer leerte. Abrazos

jose rasero dijo...

Un abrazo, Belkis, el placer es mío