martes, 2 de junio de 2009

¡Puto juego!

Nicanor Guillamont, recién levantado, frente a su zumo de naranja, reflexionaba. Un día duro, como una carrera de obstáculos. ¿Un final feliz? Tomó el café, reposado, sin prisas.
La casa se hallaba convertida en un frío almacén de embalajes. Como hueca.
Una puta palabra.
Frente al espejo se hizo muecas y burlas.
-Eres un payaso cabrón. Un puto payaso cabrón -se dijo.
Sentado en la única silla viva de lo que fue su hogar se dispuso a esperar. Encendió un cigarrillo.
-Lo voy a machacar a ese cagón. La suerte va a estar de mi lado.
De su mochila sustrajo una carpeta y fue repasando los papeles que había en ella. Estaban repletos de palabras. También había un sobre lacrado. Nicanor lo miró al través por enésima vez. Mierda. Nada. Repasó de nuevo la lista enorme de palabras. En cuanto lleguen los de la mudanza comenzará la función.
Ir a la redacción, coger sus trastos, dirigirse al Poblado del Tabú, hablar con unos, hablar con otros, conseguir buenas fotos, ante todo buenas fotos, bien cerquita, de brazos y jeringas, de zombis, de la mierda, eso es lo que quieren, regresar a la redacción, ver cómo andaba todo, y si todo andaba bien, entregar su trabajo y recibir un reconfortante puñado de buenas palabras y poner rumbo a los juzgados de plaza América. Y allí ver qué ocurría. O un milagro, o finiquitar los trámites con que le embargaban la casa. Puta alternativa.
Todo por un absurdo contencioso con un puto banco que el propio Guillamont había abierto. ¿Por qué las leyes siempre están a favor de los putos bancos? Había perdido. Y le quitaban la casa. El director del banco era conocido suyo, un viejo compañero del bachiller. Tras el tremendo asunto habían hablado.
-Puto paparazzi de los cojones. ¿A qué empezaste este lío? No tenías nada que hacer. Habías perdido antes de empezar el juego.
-Yo tenía mis esperanzas...
-Eres un puto iluso. Pero ¿sabes? He hablado con los del Consejo. Y están de acuerdo.
-¿En...?
-Darte una oportunidad. Es un juego. Difícil, sí. Pero con una probabilidad a tu favor entre una barbaridad enormísima que ni alcanzo a pensar.
-Suéltalo.
-¿Ves este sobre? Dentro hay escrita una palabra. Llévatelo. No pretendas abrirlo, como ves, está lacrado. No intentes leer al través. De nada te servirá. No hagas nada. Sólo guárdalo. El día de finiquitar los trámites de tu embargo, al llegar a los juzgados, yo estaré a la entrada. Me darás el sobre. Dirás una palabra. Si coinciden, la casa es tuya. Si no, todo seguirá su curso. Como ves no tienes nada que perder.
.
Llamaban al timbre los de la mudanza. Guillamont no consiguió convencerles de que demorasen el trabajo unas cuantas horas. Tampoco tuvo valor de hablarles del asunto del sobre y la puta palabra. Comenzaron a evacuar su hogar.
Marchó a la redacción y cogió sus trastos. Se encaminó al Poblado. El trayecto se hizo imposible. ¿Qué pasaba? Tras una hora de retraso, al fin llegó. Pero allá no pudo hablar ni con unos ni con otros. Había una puta redada. Hizo fotos, pero no las que ellos querían. Puta mierda. Regresó a la redacción tras otro trayecto reventón, echando pestes. Vio cómo andaba todo. Y todo andaba patas arriba. Un atentado en la M-200. La puta ETA. Ya habían mandado gente. Estaba cubierto.
-Bien, ¿y el trabajo?
Recibió unas hirientes y putas palabras malsonantes.
Se sentó a fumar un cigarrillo. Puto día y putas palabras y puta palabreja. Puso rumbo a plaza América, derrotado ya de antemano. Al bajar del auto comprobó que el director ya le esperaba en las escaleras del juzgado. Llegó hasta él. Le entregó el sobre.
-Vamos.
-¡PUTA!
El director abrió el sobre.

12 comentarios:

Carmela dijo...

Está muy chulo, sigue así.
Muchos besetes!!!

Ricardo G. dijo...

¡Ayyyy! ¿Cual es la palabra? Bien...

Alejandro Ramírez dijo...

Ese final expectante me gustó pero me dejó con el suspiro en los pulmones.

Tanto la historia como la redacción me gustan.

Un abrazo.

jose rasero b. dijo...

Gracias Carmela. Besos

¡Bienvenido Ricardo! Ya ves, ¡puto juego!

Me alegro Alejandro. El relato también era un juego, o una venganza, no sé.
Abrazos

María Albertí dijo...

Cómo son los putos bancos, puteando hasta el último minuto. Sólo espero una puta cosa: que acertase.
Me gustó mucho

jose rasero b. dijo...

¡Hola María Alberti! Qué bonito comentario. Te digo, yo también espero que acertase
Besos

ZAYADITH HERNÁNDEZ dijo...

QUE PUTADA HUBIESE SIDO NO LEER TU RELATO!!! ME GUSTO, ME SACASTE UNA SONRISA ASÍ DE GRANDE...
BESITOS.

jose rasero b. dijo...

Me hace feliz sacar sonrisas así de grandes
Besos puteones

Belkis dijo...

El juego de la vida José, pero hay que intentar siempre ganar. Interesante relato. Un abrazo

jose rasero b. dijo...

Siempre agradecido por tus voces, Belkis.
Abrazos

eva- lazarzamora dijo...

Puto dîa, puta vida, putos sueños que en jornadas como ésa son aun màs putos que otras veces.
Impactante el relato, sî señor. Besos,José.

jose rasero b. dijo...

Impactado quedo por tus voces siempre, Eva
Besssssos