domingo, 31 de mayo de 2009

"Blog del día" 31 de Mayo

Hoy Elanaveva ha recibido un premio muy especial. Ha sido elegido "Blog del Día" 31 de Mayo, entre más de cuatro mil y, claro, estoy contentísimo y e-mo-cio-naa-do (viky el vikingo dixit)

Con poco más de dos meses que llevo en este mundo de las bitácoras, comprobar que mi trabajo es reconocido, me da unas enormes fuerzas para continuar esta bella aventura.

Fue para mí, neófito total en estas lides, una agradabilísima sorpresa descubrir lo enriquecedor y gratificante, en lo literario y en lo humano (al fin la misma cosa), que llega a ser esta actividad.

También deciros que en la página blogdeldia.org aparece hoy una pequeña entrevista a mi menda, por si queréis curiosearla.

Y por supuesto agradecer, y mucho, esta alegría a Rafael R. López (rafaejrlc.blogspot.com [Lucha contra el fraude en internet], tablondeanuncios.com, blogdeldia.org), y, sin la menor de las dudas, a todos vosotros, los que me seguís, leyéndome o regalándome voces, o ambas cosas, y a aquellos que hayan tenido a bien votar por esta bitácora.

¡Besazos y gracias a tutiplén! http://www.blogdeldia.org/

viernes, 29 de mayo de 2009

La prensa al sol funde mi cerebelo (IV)

Armamento e hipocresía

A raíz de la cita con que me topé hoy, y que aparece bajo este artículo, decidí dedicar esta sección del blog, en la que habitualmente opino desenfadadamente sobre las noticias que leo en la prensa, a un tema del que precisamente la prensa no se hace apenas eco: la industria armamentística. Repasando someramente unos pocos datos, al alcance de todos (yo los vi en la wikipedia) uno se da cuenta de qué va este asunto.
¿Alguien escuchó hablar de crisis en este sector?, ¿de despidos en esta industria?, ¿de cierres? No, ¿verdad?
Me centraré solo en Europa, y en España. Nuestro "pacifista" país ocupaba en el año 2000 el número 11 en el ranking de países exportadores de armas (hoy parece que andamos por el octavo) Entre los diez primeros nos encontramos con cuatro de nuestra "civilizada" Europa (Reino Unido, Francia, Alemania y Suecia)
Desde que finalizó la Segunda Guerra Mundial más de 30 millones de personas han muerto en los difrerentes conflictos armados que se han ido sucediendo.
Evidentemente es el negocio de las armas (sobre todo el de armas ligeras) el que hace que se inicien guerras civiles y no civiles, conflictos étnicos y no étnicos, enfrentamientos armados en todo caso, allá donde haga falta, y no al contrario.

Cada año alrededor de un millón de personas mueren víctimas de la violencia armada. La proliferación de armas ligeras automáticas ha multiplicado los conflictos en el planeta, los ha alargado en el tiempo, y después, cuando tras la finalización de una guerra, de un conflicto, se crea un stock de armamento, éste será utilizado por grupos terroristas, paramilitares, guerrillas, ciudadanos privados o por el primer loco que pase por allí.

Os podría hablar de las grandes medidas que las grandes potencias, con la ONU al frente, han puesto en marcha para detener tamaña locura. Pero me quedaré con la última de que tengo noticia:
el ansiadísimo G8 se reunió en Gleanegles en julio de 2005: sus conclusiones me recuerdan los versos de una canción de Joan Manuel Serrat.: mencionaron la necesidad de desarrollar normas internacionales que incluyeran un acuerdo sobre la responsabilidad de los gobiernos. Papel mojado, pues esos mismos 8 gobiernos controlan el 80% de las exportaciones mundiales.
Otro dato más y acabo, que me va a dar algo. España es uno de los principales exportadores de armas a Israel e Irak.
Entre esos tipos y yo también hay algo personal.
:(

Citas



"Existe un estado de guerra permanente desde que existe una industria permanente del armamento"
.
Rafael Sánchez Ferlosio

jueves, 28 de mayo de 2009

Desencuentro online

-...funciona?
*...sí, ya va
-soy un poco cateto
*jaja, ya te enseñaré
-sí, ¿qué me enseñarás?
*uuyy, no vayas tan rápido, jeje. Hay que limpiar el pc, quitarle cosas...
-Yo soy el pc
*...puedes dar al historial, y borrar sitios...
-...hoy por hoy es lo único que hago, olvidar, borrar... la papelera me explota...
*El problema puede estar en el disco duro, y eso lo complica todo
-...puede ser, pero el mío está últimamente muy blandito, blandiblú total...
*O apagar y reinicializarlo
-Eso es. A la noche me apagaré, mañana será un nuevo día y me reinicializaré como si nada. Tan fresco como unas pascuas.
*Hablando de pascuas. ¿No serás mucho de hacerlas?
-Yo no hago más que lo que me programan
*¡Qué encanto! ¿Y cómo te llamas?
-Sex Bom
*Creo que siento algo por ti.
-Es imposible. No soy más que una máquina.
*Adoro las máquinas. Sois tan manejables...
-Pero no soy tragaperras
*Mi perra se llama Duna
-En las dunas hay arena. Mal sitio para mí...
*Podríamos ir a la montaña
-Cual Mahomas
*jaja, eres islamista?
-No. Yo solo estoy programado para poner bombas. Sin ton ni son
*¿Y cristiano?
-Solo un poco Ronaldo
*¿Y explotan mucho?
-No creas. Un poquito pum. Nada más. Es por lo cateto.
*Me gustaría oír tu voz.
-No tengo. Me diseñó un señor un poco calvo y muy mudo.
*Yo lo hablaré todo por ti
-No sé si podré soportarlo
*Qué sí, tontín
-¿Y tu nombre?
*Adela María de la Santa Cruz
-Glup
*Me encantan las onomatopeyas
-Bueno, en el fondo tengo un gran corazón
*Cada vez me gustas más
-Siquiera me has visto
*Todos los pcs sois iguales
-No creas. Yo soy de última generación...
...
-...y además, si piensas así, te gustará cualquiera
*No todos me ofrecen conexión gratuita, mi portatilillo... celosillo...
-Y si te dijera que ando casado y con cuatro hijos mayores que yo
*No lo soportaría
-No te lo diré jamás
*Qué encanto, mi amor.
.

Dedicado con mucho mucho cariño a Oriana

citas


"Aquella antigua ley del ojo por ojo deja ciego a todo el mundo"
.
Martin L.King
.
.
.
.
.
.
.
Fotografía: Antonio Rasero

miércoles, 27 de mayo de 2009

Citas


"Todos los que no tienen nada que decir hablan a gritos"
.
Enrique Jardiel Poncela

martes, 26 de mayo de 2009

coplilla II



Rebasaría fronteras de recato y bobería
si os dijese, amada mía,
sin tapujos -sí osadía-
el lugar que sin condena
mis manos en todo plenas
de vuestro cuerpo querrían
palpar y tocar sin tregua.
.
Ni en muy altos ni en muy bajos
parajes de vuestro orbe
se halla aquel que con deseo,
frenesí y revoloteo,
quisieran mis manos llenas
posar sus huellas eternas.
.
Más certero se estaría
si en un promedio pensase
pues es en ese paisaje
donde mis manos -ya amenas-
por fin querrían posarse.

Coplilla I



.
Alguien podría parecer feliz,
mi amor, o bien, desdichado,
con solo haberos mirado.

.
Ya que la alegría de veros
-con unos ojos sinceros-
puede llevar algún matiz.

Si quien mira os mira bien,
más allá de afeites y cabellos,
os verá, y a ser sincero,
a poco querrá huir.

Si el que observa se detiene,
y más que mirar obtiene,
de seguro que acabado
podrá decirse feliz,
y decirse que ha gozado.


Citas



"Nadie es tan pobre que no pueda regalar una sonrisa... ni tan rico que no la necesite"


Anónimo

lunes, 25 de mayo de 2009

Perspectiva


soledad aplastante,
inmensa
una
de dentro
perdido estoy
.
realidad evidente
una de
trata se
porque
peor
es
.
insoportable,
momentáneamente,
hácese sensación
esa

Visión

Un señor estaba en la esquina de la barra de un bar. Solo, y tomando. Llevaba así un buen tiempo. La gente entraba, se reunía en grupos, charlaba, discutía, vociferaba, salía, mientras él, permanecía allí, en su esquina. Otra copa, señorita. En cierto momento, el hombre abandonó su esquina, se dirigió en zigzag a una de las mesas del local, y pudo hablar así:
-Oiga, vengo observándole hace un rato, ¿cómo es que no bebe usted?
-Amigo, soy un producto de su imaginación. Comenzó a verme en el segundo trago de la tercera copa. Así que, ya que me imaginó, encima no venga a darme la lata, y déjeme ver las noticias en paz.

Citas


"Un error no se convierte en verdad por el hecho de que todo el mundo crea en él"
.
Mahatma Gandhi

domingo, 24 de mayo de 2009

Citas


"Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena"
Proverbio sueco

sábado, 23 de mayo de 2009

La voz




Introdujo la llave de seguridad en la cerradura, realizó el movimiento apropiado y accedió a su hogar. Un detalle inesperado llamó rápida y confusamente su atención. Una voz. Había una voz en su casa, cosa del todo inadmisible, irracional, pues él vivía consumadamente solo, y nadie tenía copias de su llave de seguridad.
Depositó con suavidad la llave sobre el mueble de la entrada y se dirigió con sigilo hacia el salón. Los dos ventanales se hallaban abiertos con normalidad, y se asomó a uno de los balcones. La calle permanecía vacía y silenciosa, como siempre a esas altas horas de la madrugada, desde ese vértigo de un vigésimo. No había voces allá afuera. Cerró cuidadosamente ambos ventanales y permaneció en silencio en el centro del salón. La voz seguía allí. Femenina, dedujo por su tono agudo y suave, mas no lograba discernir el significado de ninguna de las palabras que emitía.
Tras inspeccionar minuciosamente todo el apartamento no halló nada, ni a nadie. Televisor, radio, equipo de música. Todo estaba off. También su móvil. Pero la voz persistía, enigmática, susurrando extraños vocablos como a unos tres pasos de él.
Fue a la cocina poniendo muecas de loco, sonriendo sin mucha convicción, y preparó algo de comer.
Mientras masticaba con lentitud un bocadillo de queso fundido la voz quedó en silencio. Como observándolo, pensó atónito.
Decidió olvidarse de todo de una vez. He de salir menos. Demasiadas copas... -dijo en voz alta, subrayando el tono grave de su propia voz. Fue al dormitorio, se quitó las ropas del día y las colocó sobre una silla. Se introdujo entre las apetecibles sábanas. Boca arriba, con la fina tela asida por sus manos, acurrucándose hasta el cuello.
Puso toda su atención en captar el más mínimo sonido de la alcoba. Sólo su corazón vibraba inquieto. Lo demás era mudez completa, como un sigilo a la espera de algo.
Cerró los ojos y no quiso pensar. Su mente se hizo opaca.
Pero allí estaba. Inequívoca. Ahora juntito a su cartílago auditivo. Susurrando blandas, tibias, carnales voces veladas a su intelecto, a su capacidad de jergas o hablas, pero abiertas y sencillas, directas, inmediatas en provocar su erección, incesantes en su iniciado e inevitable vaivén, incrédulo, pero real y cadencioso, creciente y acompasado a las sílabas ya atropelladas, afiladas y definitivas en su explosión final, copiosa, plena. Prodigiosa.

La claridad del día hizo que se girara en la cama, perezoso, que apenas entreviese entre legañas las cortinillas de los ventanales, que restregase los ojos en busca de aclarar la realidad.
Todo lo sucedido resonaba con inquieante transparencia en su memoria. No quiso hacer caso alguno. Ni admitir lo más mínimo de aquello. Quería extraviarlo.
Se empapó a conciencia en la lluvia del baño, dirigiendo el enérgico chorro de agua casi con saña sobre sus sienes, sobre los ojos, incrustándolo una y otra vez en sus oídos hasta vaciarlos...
Aún húmedo abrió uno de los ventanales y salió al balcón.
Escuchó vehemente los sonidos de la ciudad, distantes, pero cotidianos, rutinarios, familiares. Del todo ciertos. Se empapó también de ellos.
En el salón conectó el televisor. Pulsó el mando del equipo de música. Sintonizó el aparato de radio en la cocina.
Y así desayunó, parapetado por todo el estrépito doméstico posible. Noticias internacionales, rumbas catalanas y anuncios publicitarios se convirtieron en su trinchera ante el abismo del absurdo y la sinrazón.
De nuevo en la terraza usó el móvil para llamar a una amistad. Era domingo y hacía un día espléndido.
-Pero, ¿qué es todo ese ruido?, ¿qué haces? No te entiendo nada... vale, sí, ahora mejor, sí, sí, de acuerdo, en unos veinte minutos estoy allí.
Apagó todo el defensivo sonido del apartamento y huyó de allí a zancadas, tapándose con las manos los oidos. Ya fuera cerró a conciencia la cerradura. Miró a ambos lados con el absurdo temor de verse descubierto por algún vecino en una acción censurable.
Ya en la calle, se colocó las gafas de sol, y decidió pasear tranquilamente hacia el lugar de la cita, pues tenía tiempo suficiente. Durante el camino se empeñó en concentrar su mente en los diferentes dibujos geométricos que hacía la acera bajo sus pies.
Llegó al lugar y sin más se sentó en la terraza en que se habían citado. Miró el cielo azul despejado y comprobó que sus pensamientos se encaminaban ya sin freno ni remedio hacia lugares temerarios y desatinados.
Al poco apareció la amistad, también con gafas de sol, y tomó asiento frente a él.
Transcurrieron unos instantes en que nadie dijo palabra alguna, mirándose el uno al otro a través de los vidrios sibilinos, como escrutándose, sondeando en el otro en busca de alguna señal, algún indicio de no sabían qué ostias, hasta que respondieron con agitada unanimidad al camarero:
-¡Dos jarras de cerveza!
Tras el primer trago la amistad comentó, forzando una leve y nerviosa sonrisa:
-Es lo mejor para la resaca.
-Claro, -respondió él, y colocó con premeditada lentitud las gafas sobre la mesa. Acercándose sobre las jarras hacia la amistad le preguntó, en tono de confidencia:
-¿Qué tal anoche?
-Bueno, supongo que como tú. Es raro que no nos viéramos. Ya sabes, lo de siempre.
-Digo después, -inquirió él, mirándole a los ojos ya de forma desafiante.

viernes, 22 de mayo de 2009

De nadas


Náufrago sin isla. Líquido sin vidrio. Lámpara sin luz.
Poema sin versos. Música en silencio.
Tiesto sin flor.
Lumbre sin porqué. Principio y no final. Amores sin besos.
Calle sin pisadas. Aplausos sin función. Pregunta sin respuesta.
Gritos sin eco.
Diablo sin Dios.
Y yo,
sin ti,
pero mi voz...
Espejo sin imagen. Domingo sin lunes. Mañana sin ayer.
Deseos sin cuerpos.
La luna sin el sol. Castillo y no princesa.
Bonny sin Clie.
Un día sin su noche. Velero sin velamen.
Un quiero sin un puedo.
La taza sin aroma.
Caminos sin destino. Océanos sin naves.
Ocaso sin infancia. Creyentes sin su Dios.
Te miro
y no te veo,
mas mi voz...
Batallas sin héroes. Quijotes sin Sanchos. Boquitas sin palabras.
Andenes sin viajeros. Jardines sin flor. La bella sin la bestia.
Reproches sin sentido. Mentiras sin verdades. Vueltas sin retorno.
Años sin días. Paraíso sin Infierno. Noches sin estrellas.
Buenos y no malos. Dioses sin Olimpo. La bolsa sin la vida.
Payasos sin niños. Amigos sin más. Libros sin lector.
Certezas sin dudas. Abajos sin arriba. Vacíos sin plenitud.
Ladrón sin cartera. Un tic sin un tac. Asesinos sin muertos.
Oleaje sin puerto. Montañas sin cimas.
Abismos eternos.
Renacuajo sin beso. Moraleja sin cuento.
Un sí sin su no.
Una pareja sin dos.
Finales sin principios.
Una canción sin su son.
.
Tú ,
y no yo.
Yo,
y mi voz...

jueves, 21 de mayo de 2009

A vueltas


.
.
.
.
.
.
.
.
Escúchame
La brisa eriza mis cabellos
-ando solo-
No tengo metáforas para ti
Mi corazón lo inunda el silencio
.
En este laberinto me tocó
descifrar
a tientas

Citas


"Pregunta lo que ignoras y pasarás por tonto cinco minutos; no lo preguntes y serás tonto toda la vida"
Proverbio chino

miércoles, 20 de mayo de 2009

Cruce de caminos

Aquella tarde de rosas o neblinas el andén se hallaba repleto de gentes pero, cosas del azar o el infortunio, dos viejos amigos fueron a topar el uno contra el otro en aquel océano de vidas apresuradas. Ninguno de los dos recibió con mucho agrado el casual encuentro, pero los dos lo celebraron con inusitada algarabía. Ernesto viajaba seguramente a ninguna parte, huyendo de no sabía muy bien qué, acompañado por sus propias ausencias. Raúl venía de un claro ayer y se dirigía a una certidumbre, en clase turista. Su equipaje le hacía compañía. ¡Qué cosas!, bromearon ambos al comprobar que serían compañeros de viaje. El uno frente al otro. Sus miradas amables se dispusieron a sobrellevar aquel trayecto inesperado y ya inevitable. El tren incició su marcha y los viejos amigos repasaron someramente sus vidas desde la última vez, que los dos recordaban vagamente, recién terminados sus estudios. Ernesto era jefe de algo, en alguna empresa dedicada a algunos negocios. Estaba separado. Su único hijo se llamaba Ernesto. Raúl tenía un taller de bombillas al que llama Edison-Göbel. Con siete empleados. ¿Sabes cómo se hace una bombilla?, le decía entre risas. Tenía una mujer llamada Irene. No tenían hijos. Cuando sintieron las piernas adormiladas marcharon al vagón restaurante. Allí pidieron dos cervezas y algo de picar. Después pidieron más cervezas, y luego más. Y bromearon y dijeron tontadas un buen rato. Al cabo de unas carcajadas, los dos quedaron en silencio, en la nube ebria del vaivén compartido.
-Sabes, Raúl, ahora, al verte... Estoy cansado de la vida -dijo Ernesto, perdiendo la mirada en el paisaje.
Raúl, sorprendido, pasó una mano por el hombro del amigo.
-Vamos...
-¿Sabes? No creo en nada...
-¿Y tu hijo?
-Él no cree en mí. No se lo reprocho.
-Algo habrá.
-No sé dónde voy. Pero sé que no hay vuelta.
-¿Y el trabajo?
-Me cansa dar órdenes.
El silencio se hizo de nuevo entre los dos, ahora profundo, distante y reflexivo.
Raúl venía de celebrar la boda de uno de sus empleados. Se dirigía a su hogar, a su mujer, a su taller. Era enormemente feliz.
El vaivén y las cervezas hizo que cayeran en un sueño de intermitencias.
Al rato el traqueteo y los sonidos de una nueva estación los despertó. Miraron los dos hacia el andén.
-Me bajo aquí -dijo Ernesto.
-¿Aquí venías?
-No. Pero algo me dice que lo haga ¿Sabes?, sentirse libre facilita algo las cosas. Me ha nacido una fuerza, no sé. Gracias, amigo .
Ernesto ya bajaba hacia el andén.
-Adiós.
Raúl miraba a su viejo amigo, y lo despedía con un gesto leve de la mano. Una enigmática tristeza se había instalado en su corazón.

Citas

"El secreto de la felicidad está en la libertad. Y el secreto de la libertad, en el coraje"
Tucídides.

martes, 19 de mayo de 2009

El boleto (XII)

Aleixo fue el primer parroquiano en llegar a La Bodega. Dejó su cámara de fotos y los objetivos sobre la barra y tras saludar se sentó en una banqueta, junto a don Nemesio y Valentina.
-¿Qué hacéis?
Sobre la mesa se extendía una baraja de cartas desordenadas del tarot.
-¿Qué tomas? -preguntó Valentina levantándose.
-Será un ribeiro, guapa. ¿Y esto? -preguntó Aleixo a don Nemesio.
-La niña me dirá el futuro... Hay que joderse.
Valentina llegó con el vaso de vino y dijo a su padre:
-Va, mezcla las cartas.
Los arcanos fueron barajados con torpeza pòr don Nemesio y, al final, por indicación de Valentina, las cortó en dos partes que situó en el centro de la mesa.
-Va, tiene que hacer una pregunta.
-¡Qué coño!, ¿no ibas a ver al futuro?, pues anda...
-Bien. El futuro inmediato...
Valentina cogió la parte que quedaba a su derecha y comenzó a disponer las cartas sobre la mesa formando con ellas un círculo. En el centro colocó la última.
Don Nemesio cerraba y abría los ojos. Entonces echó mano al bolsillo interior de su chaqueta y sacó las lentes de ver. Se las colocó y vio claramente la carta sobre la mesa. Era la figura de un mago de pie tras una mesa de trabajo sobre la que se hallaban sus artefactos.
Valentina levantó el arcano y lo puso a la altura de sus ojos. Después miró a su padre.
-Algo gordo ahí aquí...

Citas


"Afortunado quien se ríe de sí mismo, ya que nunca le faltará motivo de diversión"
.
Habib Burguiba

lunes, 18 de mayo de 2009

Citas



"Puede morir el soñador, pero no sus sueños"

David Abernathy

Chau

Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres.
.
Sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
segura sin seguro.

Te dejo frente al mar
descifrándote sola
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota.
.
Te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
pero sin mis inmadureces
sin mi veteranía.
.
Pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono.
.
Estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos.
.
Estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra.
.
Estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vós mirás
y enseguida te siguen.
.
Y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote.
.
Mario Benedetti

domingo, 17 de mayo de 2009

Citas


"La mentira más común es aquella con la que uno se engaña a sí mismo"
.
F. Nietszche

sábado, 16 de mayo de 2009

Desencuentro.

-Oiga, por favor, ¿podría acercarse?. He de pedirle un favor.
*Bueno, ya ve, tengo todo el tiempo del mundo.
-Ese es mi problema. He de llegar en punto.
*¿Dónde dijo?
-No le dije el lugar.
*¿Por qué no lo hizo?
-No sé. Puede que sea mi carácter retraído.
*¿Sí? El mío es más bien tirando a huraño.
-¡Quién lo diría!
*Todo el mundo lo dice, excepto usted.
-Yo es que soy de poco hablar.
*De esos está lleno el infierno.
-¿Usted cree?
*No. Fui educado por el partido comunista.
-Pues por más que lo miro, no parece usted de izquierdas.
*Ahí quería llegar yo. A algún lugar.
-No, amigo. Usted tiene todo el tiempo del mundo. Soy yo quien he de llegar a alguna parte.
*En punto.
-¿Cómo lo ha sabido?
*Soy muy observador.
-Y se pasa así todo el día.
*Sí. Y en la misma esquina.
-Es una esquina preciosa.
*Algo esquiva, pero es mejor así.
-Me recuerda mi infancia.
*La infancia es un buen lugar para vivir, pero queda lejos.
-¡Y que lo diga!
*¿Y cómo irá, andando o en avión?
-¿A dónde?
*No sé. Usted sabrá qué hora es.
-¡Claro, señor! Esa era mi intención.
*¿Buena o mala?
-Sólo un poco traviesa.
*Entiendo. Muy amable. He de irme.
-Pero, oiga. ¿Y su tiempo?
*Compréndalo. Es en punto. Y hay cosas improrrogables.
-Bien. Me quedaré guardándole la esquina. Ya no llego a tiempo.

Cualquier día.

El radio-despertador sonó implacable. Las siete y media. Román se levantó y fue al aseo dando bostezos. Así mismo llegó a la cocina. Preparó un café. Esperó viendo noticias. Lo tomó. En el dormitorio fue cubriendo su cuerpo con las ropas del día. Ya compuesto, salió a la calle. Allí alguien gritó: ¡Bonito disfraz!

El boleto (XI)

.
.
.
.
.
.
.
Faltaba poco para ancochecer cuando don Nemesio Parra llegó a La Bodega. El local estaba cerrado, pero se vislumbraba algo de luz en su interior. Empujó la puerta y pasó dentro. En la penumbra se atisbaban las tres mesas de madera pequeñas, con sus taburetes para dos personas, y las otras tres largas, con banquetas que podían acoger a otras seis con comodidad. Del techo, de vigas de madera pintadas de negro, pendían distanciados entre sí dos tubos de neón, apagados ahora. En las paredes se distinguían fotos antiguas de A Pobra do Caramiñal y un cartel que anunciaba el próximo partido de fútbol entre el Pobra FC y el Nebra, en el Campo da Alta. En el centro, sobre un tronco de madera, una pizarra anunciaba en trazos de tiza las raciones del día: pulpo a feira, gulas al ajillo, lurita con gulas del norte, chipirones de la ría...
Todo estaba en tinieblas excepto el fondo, y don Nemesio se dirigió hacia allí, hacia la barra, también de madera. Sobre ella, de un aparato adosado al techo, colgaban gran cantidad de copas, y detrás una coqueta bodega con una buena muestra de Ribeiros, Albariños o Riveras del Duero.
La luz provenía de la cocina, que estaba a la izquierda, a la vista, donde Valentina limpiaba pescados dirtraídamente.
-¿Ya llegaste? -dijo al oír a su padre servirse un vino.
-Ya. ¿Y la mama?
-Arriba en casa. ¿Qué hiciste
-Nada, lo de siempre.
-¿Compraste el boleto?
-Claro.
Don Nemesio agarró el vaso y se sentó en una banqueta, abriendo ante sí La Voz de Galicia.
-El BNG salva los Presupuestos de Zapatero a cambio de 125 millones más para Galicia -leyó en voz alta.
-¿Qué? -grito Valentina.
-No, nada, que seguimos jodidos. ¿Sabes?, estuve en La Antigua. Ya andan preparando las mortajas.
Valentina, secándose las manos, se acercó hasta don Nemesio y se sentó junto a él.
-Y tú, ¿por qué no sales tú en la procesión? -dijo, sin disimular el tono de reproche.
-¿Yo? -don Nemesio miró a su hija con ojos fatigados, brillantes de alcohol- ...¡y una mierda para los curas!
-Bien te haría falta limpiar tus pecados.
-¿Y tú me lo dices? ¿Pues no eras tú la atea, jodida?
-Agnóstica, papa, agnóstica. Y además, eso no tiene nada que ver. Lo que hay que ser es honrado, joder. Y yo no voy de putas. Ni me lo paso bebiendo vino.
-Faltaría. ¿Ya estamos a vueltas?
-¿Y a qué vamos a estar? Nos comen las deudas, ¿no lo ves? La mama está cansada, y yo también. Esto se va a la mierda.
-¿Sí?, pues sálvalo tú con tus jodidas cartas de bruja...
-¿Te las echo?
-Bah.
-Venga, papa, sólo será un momento...
El sonido de la puerta al abrirse los hizo callar. Doña Candela apareció entre las tinieblas, meneando su orondo cuerpo por causa de cu cojera congénita. Traía una bolsa con verduras que puso sobre la barra. Después miró a don Nemesio.
-Trae acá el boleto -dijo, alargando una mano.
Don Nemesio se buscó en los bolsillos de su chaqueta y por fin sacó el número de la once.
.
.

citas


"Lo que sabemos es una gota de agua; lo que ignoramos es un océano"
.
Isaac Newton

viernes, 15 de mayo de 2009

El boleto (X)

Al entrar al aula sintió, para su sorpresa, cierto alivio.
Le reconfortó inesperadamente estar frente a la masa granulosa, en su mesa de profesor, con la lista de nombres y apellidos por delante. Le reconfortó que no le hicieran caso alguno y siguieran a lo suyo. Le reconfortó no ver a Iván Martillo en su sitio.
-¡Tarambanas! -gritó exultante y sorprendido al mismo tiempo.
Todos los rostros adolescentes se volvieron hacia él con bocas y ojos bien abiertos y Benigno Parra se sintió eufórico finalmente. Poderoso.
-¿Alguien sabe algo acerca de las campanas de cristal? -interrogó a la masa muda caminando ufanamente por el pasillo central.
-¿No, verdad? ¿Y de los nódulos? ¿Quién puede hablarme de los nódulos en la garganta? -continuó Benigno, crecido.
-Ya veo, ya veo, mis pequeños tarambanas. Todo ello por no hablar de las presidenciales yanquis. ¿Quién diablos conoce a Mc Cain?
La clase permanecía silenciosa, y Benigno regresó a la tarima y ocupó su asiento.
Entrelazó las manos y las colocó lentamente en su barbilla, observando con satisfacción todas aquellas miradas púberes que continuaban grandes y clavadas en él. Así persistió un tiempo que parecia quedo, congelado, aguardando a que la caterva diera señales de vida. Por fin, el alumno almeja alzó la mano.
-Dime, Sebastián.
-Maestro, ¿esto es Historia?
Era evidente que Benigno Parra jamás se enteraría de qué asignatura tenía que dar, y ello, teniendo en cuenta que daba dos, suponía a las claras que algo no marchaba bien.
-Madrugar para esto... El hipotálamo, o el tálamo, algo es... -reflexionó en voz alta Benigno ante la estupefacción continuada y creciente del aula, en la que ya se iba generando casi imperceptiblemente un rumor por corrillos.
Cuando el rumor estaba a punto de aumentar varios grados su volumen y convertirse en certeza palpable bajó de golpe, y en el silencio se escuchó:
-Nada, es que estaba meando.
Eran las palabras de Iván Martillo, y el sonido de Iván entrando en clase como si nada. O como si todo, pensaría Benigno, que asumió la evidencia de solucionar aquello con un apercibimiento.
-Un parte te voy a poner, tú.
Dichas estas palabras apareció por la puerta, como una visión espectral de un pasado remoto, un señor muy anciano que dijo ser el inspector.
-Soy el inspector -lo dijo.
Benigno dejó de ser una gran reflexión en ese mismo instante, recompuso su postura y se instaló de nuevo en su verdadero lugar en el mundo, que al parecer era el de los estúpidos.
-Pase -dijo estúpidamente.
El inspector se hallaba ya dentro del aula y se dirigía como un fantasma, casi levitando, hacia el fondo de la misma. Una vez allí, espetó a Benigno:
-Dé su clase, joven.
.
.

Citas


"No desesperes: de las nubes más negras cae un agua que es limpia y fecunda"

Proverbio chino.

jueves, 14 de mayo de 2009

La prensa al sol funde mi cerebelo (III)

Llegué a casa y lo hice. Sin pudor. No tengo perdón. Puse la cajita y comencé a verlo, doctor. ¿Tengo solución? ¡Ay! La nación del debate me abate. ¿ZP le da ordenadores a los niños? ¿Los suspenderemos online? Rajoy está triste, dice. O es triste. Y encrespado. Mas, ¿por qué no se trajo el libro de Aznar? Y ya está, chaval. ZP está solo, pero con Sonsoles. ¿Qué pasó? Esa es la deducción. La de la vivienda. Y la de los brotes verdes fritos. Y la de los conejos en la chistera, que dicen. Recorte en los Presupuestos Generales de gastos corrientes, que están muy vistos. Inyección de 25000 millones para la economía sostenible, no se nos caiga encima. Reforma de la justicia como "objetivo crucial e inaplazable" ¿Cómo? Ahí ya me dije: ¡Tate!, has puesto la cinta del año catapún. Y en esas, eso sí, sus señorías dijeron, tararí que te vi, y se las pelaron raudas para ver el partido del siglo. La nación del estado. ¿Cuántos estados? Y yo caí, también. Atrapado por la moda del drimtim. Pecatores sumus. Al rey le pitan, pero por lo bajini. Bajando el sonido. Que hoy no hay himno. Total, no tiene letra. En la T Uve E, que son como niños, y yerran como humanos. Hombre, vamos... De hierro hay que tenella. Y no enmedalla. En el segundo tiempo, y a destiempo. Y al final, sonó el final. Los tristes, tristes, diciendo aquello de me gustas cuando callas... Y los alegres. Alegrísimos. Una feria las Ramblas. Destrozadas. ¡País! O Países.
En fin, solos, pero en buena compañía.

citas

"Viajar es imprescindible. Y la sed de viaje un síntoma neto de inteligencia"´.
.
Enrique Jardiel Poncela

miércoles, 13 de mayo de 2009

"Se dejaba llevar"

Azul, líneas en el mar, que profundo y sin domar acaricia una verdad. Y tú no lo pienses más, o te largas de una vez o no vuelvas nunca hacia atrás. Se dejaba llevar, se dejaba llevar por ti, no esperaba jamás y no espera sino es por ti, nunca la oyes hablar, sólo habla contigo y nadie más, nada puedes sufrir que ella no sepa solucionar. Temor, alcohol de quemar, pon tus manos a volar o en tus ojos el terror. Azul vuelve a reflejar, y fundido con el sol reina un sueño de sonido a mar. Se dejaba llevar, se dejaba llevar por ti, no esperaba jamás y no espera sino es por ti, nunca la oyes hablar, sólo habla contigo y nadie más, nada puedes sufrir que ella no sepa solucionar. Se dejaba llevar...
.
Antonio Vega.

Citas

"Hay mucha gente, y pocas personas"

Miguel de Unamuno

martes, 12 de mayo de 2009

Haikus

El corte al uno.
El café largo mira
Córdoba amable.
.
Vacilo, dudo,
interpreto los posos
del café, y hoy
.
vacilo, miro
el vuelo de las aves.
Me rindo al sueño.

Citas

"La nobleza no se adquiere al nacer, sino en la vida y, con frecuencia, en la muerte"

Plutarco

lunes, 11 de mayo de 2009

Derrumbe.

Lo comprendo, Paula. Yo estaría igual. Sé que es para enfadarse, y mucho. Sé que te prometí no volver a hacerlo. Pero, déjame decirte, por favor. Todo es mucho más sencillo de lo que parece. Sí, ya sé, ya sé, las pruebas me inculpan, pero sólo aparentemente. Han sido un cúmulo de circunstancias las que se han dado para que al final parezca ser lo que no es. Porque no es lo que parece. Ya, Paula, ya. La frasecita se las trae. Lo sé. Pero qué quieres, no hay otra, es la que tengo. Verás. Han sido días muy difíciles para los dos. Bien complicados, sí señor. Y ya va para dos meses el asunto. Precisamente cuando todo parecía ir de lujo. Mira que andábamos bien. Y tuvo que sonar el puto timbre.
-Tienen diez minutos para desalojar la casa. Cojan lo imprescindible.
La Policía Local. Desalojo por peligro de derrumbe. Así, por las buenas. Porque ni tú ni yo habíamos escuchado una palabrita. Es que ni un solo vecino nos había comentado nada de las putas grietas. Ni media, vamos. Y ya podían, ya. Ni la mismísima casera había dicho esta boca es mía. Y nuestro ático recién pintado además. Si es que todavía nos estoy viendo, sentaditos en el sofá tomando el café recién levantados, comentando cómo colocar los muebles, dónde irían los cuadros, de qué manera pondríamos cada detallito en nuestro nido. Y allí que estaba sonando el puto timbre. Y los dos locales. Que daban miedo.
-Tienen diez minutos para desalojar.
De piedra me quedé. Es que me daba algo.
-Cojan lo imprescindible.
¿Y cómo se supone que puede uno decidir en diez minutos qué es lo imprescindible para uno? ¿Y cómo coño puede uno saber qué le será imprescindible diez minutos más tarde? ¿O dentro de media hora? Claro, claro. Lo puesto, unas mudas, las cosas de aseo, algún libro. ¿Y papeles? ¿Cogemos papeles imprescindibles para algo? ¿Será imprescindible tener no sé qué mierda de papel dentro de diez minutos? De locos. Como si te dijeran ¿qué se llevaría usted a una isla desierta, caballero? Y los nervios, ¿eh? Porque se pone uno malo. Sí, cariño, ya sé que casi me pongo a llorar. Vale, Paula, vale. Me puse a llorar como un condenado bebé, ¿qué quieres? Pero te di un abrazo bien fuerte para transmitirte fuerzas, no me negarás. Un buen abrazo, sí señor. ¿Y qué llevamos al final? Ya ni recuerdo. Dos bolsas de nada cada uno, ¿no?, claro, sí, si al llegar abajo fue para morirse, no sabíamos si de vergüenza o de miedo. ¡La gente con los televisores! ¡Con los microondas! ¡Las tostadoras! ¡Mochilas rebosando bolsas con comida! ¡La calle rebosando maletas cargadas! Y nosotros con nuestras dos bolsitas que parecíamos gilipollas. Y, oye, que nadie explicaba nada, ¿verdad? Pero nada en absoluto, vamos. Allí nadie sabía. Todo eran no más que gritos. La casera peleando con la loca del primero por los pagos, los otros hablando no sé qué de los contratos. Y la Local allí. Tan fuertes, tan altos, tan guapos. De brazos cruzados. Eso sí, me firman aquí, me rellenan allá. ¿Cómo? Cariño, pues claro que sí, si quieres que te aclare bien el asunto todo esto es importante, porque todo esto tiene que ver con lo ocurrido. Lo explica. Quiero que lo entiendas bien, mujer. Que sí, que ya sé que las pruebas están ahí. Pero yo te demostraré que son sólo circunstanciales. Así que escúchame, haz el favor. Ya termino.
Después sin más nos mandaron a esta asquerosidad de pensión que no queríamos verla ni de lejos, oye. Y ahí comienzan las peregrinaciones al Ayuntamiento. ¡Que no teníamos contrato! ¡Que demasiado era meternos en este antro! ¡Que gracias teníamos que darles! ¡Que sin contrato no había nada que hacer! ¡Y que si no queríamos, pues a la puta calle! ¡Que así son en Urbanismo! ¡Que la jodida casera había desaparecido por arte de magia!
Que tú te fuiste a casa de tu madre, porque claro, aquí no cabíamos los dos, dijiste. Que aquí me quedé yo solo porque yo en casa de tu madre no pensaba entrar. Que ya te había dicho que yo allí no volvía a poner los pies en mi vida. Que iban a ser dos días y ya llevo dos meses en este apestoso cuartucho. Que les he puesto nombrecito a las cucarachas. Que ésta ventanita que ves da a un estercolero lleno de inmundicias. Que es pleno agosto y me muero. Que el puto baño es comunitario. Que los vecinos dan miedo. Que la calle más. Que estoy hasta los mismos, Paula. Que ahora tú vienes y ves una botella de coñac medio vacía y su vasito al lado y me dices que si he vuelto a beber. Que se acabó. Que no aguantas más. Que te había prometido no volver a hacerlo. Y que yo te cuento todo esto para explicarte que no, joder, que no he vuelto a beber, Paula. Que no es lo que parece. Que nunca te fijas en nada, Paula. Que hablas y hablas y no miras las cosas, querida. Que no has visto bien el vaso. Que el vaso tiene carmín bien clarito en el borde. Que yo no uso carmín. Que la botella no es mía.
Que fue ella quien la trajo.
Paula.

Citas

"Te sientes solo porque construiste muros en lugar de puentes"

¿?

viernes, 8 de mayo de 2009

Cita

"La ciencia sin religión está coja. La religión sin ciencia está ciega"

Albert Einstein

jueves, 7 de mayo de 2009

En blanco

Este
poema
no
tiene
la
más
mínima
intención
de
rimar.
.
Es más:
.
este
poema
no
tiene
la
más
mínima
intención.
.
Brochazos

El boleto (IX)

.
.
A las siete y media de la mañana Benigno se dirigía con somnolienta jovialidad hacia el instituto. Iba a impartir una clase que pasaría a los anales de la historia, pensaba henchido por la satisfacción. Los alumnos quedarían turulatos ante tal demostración de docencia.
Detuvo sus pasos en un quiosco y adquirió un ejemplar del Diario de Cádiz. Por el camino le fue echando un vistazo despreocupadamente hasta que una fotografía en blanco y negro llamó su atención. Era la voz contundente. El director. Sobre la imagen un titular en negritas afirmaba: No existen las campanas de cristal.
Cuando llegó al centro, subido en la banqueta del patio, otro profesor distinto al director había iniciado ya los buenos días y Benigno decidió sin más obviarlos y dirigirse directamente a la Sala de Profesores. Esa misma idea debieron tener otros pues la Sala se hallaba bastante animada.
Un grupo de unos seis o siete se arremolinaba frente a un transistor que confirmaba la victoria de Barack Obama en las presidenciales de los Estados Unidos.
-Estaba cantado -aseguró con firmeza uno.
-Aún no está escrutado el cien por cien de los votos, y estas cosas, ya se sabe, acordaos de Bush... -se mostró prudente una voz.
--¡Es un día histórico! -estableció con definitiva euforia aquel.
Benigno se había sentado silenciosamente en su esquina de la gran mesa y se disponía a esperar con tranquilidad el chirrido del timbre mientras reflexionaba intrigado acerca de las campanas de cristal.
Entonces la voz prudente le espetó de improviso:
-¿Tú eres de Mc Cain?
-...eh, esto... no, bueno, no sé...
-¿No sabes? -prosiguió el prudente, ahora con un tono algo exaltado- ¿Cómo que no sabes? Hay que saber, hay que ser de uno, o ser de otro, ser del Barsa, o del Madrid, ser de Obama, o de Mc Cain, hombre, no se puede estar en tierra de nadie... ¡hay que mojarse, coño!...
Los demás, que se habían ido acercando , hacían ahora corro alrededor de Benigno, y asentían y jaleaban las palabras del prudente exaltado y esperaban, con gran alteración, que Benigno se decantase por fin.
-...ya, pero es que yo... esto, no he seguido mucho la campaña y...
El chirrido del timbre sonó a gong de salvación para Benigno, que se levantó como impulsado por un resorte y, haciendo un educado gesto de disculpa, se liberó de la camarilla opresora y se perdió raudo en los laberínticos pasillos.
-Tierra de nadie -se dijo.
Reinaba el murmullo adormilado de los inicios de jornada escolar y Benigno, en una esquina, se dio un respiro.
Aquella maldita secta era más enrevesada de lo que jamás podría haber imaginado. Campanas de cristal, misas, nódulos, buenos días , elecciones americanas. Alumnos.
-¡¡Alumnos!!
La clase magistral se había aturullado y vuelto un revoltijo en la mente de Benigno a causa de la disyuntiva yanqui.
-Señor Parra, buenos días, veo que se interesa usted por nuestro Director...
Era el Jefe de Estudios, sonriendo con su malicia acostumbrada, y señalando con la mirada la fotografía del Diario.
-...bueno, es que el tema de las campanas...
-¿Sí?...
-No, que está muy bien, es muy interesante...
-Señor Parra, ¿qué sabe usted de las campanas?
-...pues, la verdad, ni idea, nada de nada, yo...
-Vaya a clase, señor Parra -concluyó el Jefe de Estudios, señalándole con el dedo índice la dirección a seguir.
Y hacia el aula se encaminó Benigno, pleno de turbación y desconcierto, con su lección magistral hecha un ovillo en su intelecto.
.
.

Amanece, que no es poco

Abro los ojos.
Así. No más.
Quizás algún ave volátil planee sobre el lecho,
o algún rastro onírico pueda persistir.
O sólo el techo. Lo observo.
Ya casi aprecio el humor que vestiré hoy.
Suelo dar tumbos atontados
por galerías
y recuerdos.
Visitar el aseo es un rito añejo.
.
Salgo al balcón y vaticino. Aspiro,
husmeo.
El nuevo día escudriña,
dinamita evocaciones del ayer.
Se hace presente.
Un café en humo planifica los pasos
frente a la pantalla.

Y ya dentífrico y fresco,
resbalo por escalas o ascensores
hacia el mundo.

Brochazos (versión)

miércoles, 6 de mayo de 2009

Cadena poética por Mario Benedetti (II)

.
Hagamos un trato
.
Compañera
usted sabe
que puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar conmigo
.
Si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
no piense qué delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo
.
si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense qué flojera
igual puede contar
conmigo
.
pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted
es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo
.
Mario Benedetti

Cadena poética por Mario Benedetti

Leo en el blog de Saramago (http://cuaderno.josesaramago.org/) que su mujer, Pilar, ante la enfermedad de Benedetti, lanza la idea de una especie de oración laica para abrazar así al poeta. El Mail dice: "Mario Benedetti está pasando horas malas. Hemos pensado que podíamos ponernos a leer sus poemas por todo el mundo y así, ayudarlo en este momento. Un poema, por si no tenéis algún libro suyo a mano. Y por si queréis pasarlo a otros amigos..."
.
"...ya sos mayor de edad,
tengo que despedirte
pesimismo..."

-Reseña-

Los amigos de tablondeanuncios.com me piden que inserte una pequeña reseña de ellos en mi blog, y aquí está: si entráis en tablondeanuncios podréis conseguir nuevos widgets, carteles o publicar vuestras noticias, quejas, etc.
De nada.

Female Fly

Donde estén mis pasos firmes,
mis rectas piernas,
donde mis caídos brazos floten,
mi cabeza erguida mire,
mi nariz luenga huela,
mi sexo de pronto brote,
allí estarás,
de esquina a esquina,
de lugar a lugar,
posándote, volándote, volándote, posándote,
con tus alámbricas patas negras,
tu vuelo monótono de alas transparentes,
tu boca que amenaza como trompa.
.
Y toda tú, idiotizada contra el vidrio que no comprendes,
caerás en mi mano insecticida,
una vez más,
para saciar mi odio indescifrable.
.
Brochazos

martes, 5 de mayo de 2009

Citas

"El miedo realiza lo que se teme"
Viktor Frankl (1905-1997)
Neurólogo y psiquiatra austriaco, creador de la Logoterapia.

lunes, 4 de mayo de 2009

El boleto (VIII)

.
.
Cinco y media de la madrugada. Benigno observaba las olas nocturnas del océano a lo lejos, allá abajo, desde su apartamento en el doceavo. Su mente insistía en darle vueltas perezosa y confusamente a la extraviada noche con la profe. Bostezó, preocupado por su laguna mental.
-Déjalo ya -se ordenó.
La verdadera causa de estar en pie a tan tempranas horas era su intención de ojear con calma el flamante ejemplar de Educación para la Ciudadanía que se había agenciado, comprándolo, el día anterior.
Olió el café y se lo sirvió con la intriga rondándole la mente.
Sentado en la terraza abrió el libro por fin ante sí.
Soy persona. Vivo en sociedad. Tengo derechos y deberes.
Se detuvo un momento, dio un sorbo y continuó leyendo el índice de temas.
Soy demócrata. En una sociedad plural. En un mundo global.
Benigno sonrió, divertido y asombrado.
-¡Qué pollada! Y ¿esto es todo? -se dijo entre risas, y tras apurar el café, llevó la taza a la cocina, se hizo con un taco de folios blancos y se dispuso a confeccionar el esquema del tema uno. Soy persona.
-Según la leyenda, en el templo de Apolo en Delfos existía una inscripción que decía: Conócete a ti mismo -leyó en voz alta.
.
.

No quiero odiar...

Terminó el preámbulo.
Y amanecen los acantilados.
Son pocos. Es uno. Es el mío.
Los teléfonos callan tan bien
como asesinan.
La multitud me aplastó, inmutable,
en su quietud de caterva.
Alcé una palabra rota,
y la fui reconstruyendo
de vuelta
a casa.
La palabra era una frase.
Tenía exclamaciones, acentos. Tildes en su sitio.
La recité bien alto en el vacío,
y olvidé sus restos
en los restos.
Una esquina plateada me susurró campos de batalla.
Me animó a la guerra.
Pero un mayo bañado en domingo
invita más bien
a la guarida.
Es en sí una reflexión
que se dilata
en los segundos. Que te hace nostalgia.
Mas ya es lunes.
Y he llenado de palabras los bolsillos.

Sé que las esquinas son de afilada plata,
y sé que me susurran.

viernes, 1 de mayo de 2009

El boleto (VII)

.
.
La cervecería estaba casi vacía y los dos se dirigieron hacia la barra. Ocuparon los taburetes y Cúter le hizo el gesto al camarero de que sirviera dos. La televisión sonaba al fondo, con estrépito de tertulia acalorada. Eres una fascista. Y tú eres un cabrón. Con las jarras ya frente a ellos bebieron y permanecieron en silencio, ajenos a toda discordia intrusa. Ben sacó la cajetilla y fumaron sin decir palabra, dejando que humo y alcohol los envolviesen. Por fin, tras dar un nuevo trago, Cúter masculló:
-Me quedo tirao, tío. ¿Dónde voy yo con ciento cincuenta euros? La parienta me mata. O me mato yo, total...
-No hay que dramatizar, tú. Hay que ser positivos. Sin ir más lejos yo voy a sacar quinientos con las clases...
-¿Qué?... si tú dijiste mil quinientos... -se revolvió Cúter, mirando asombrado a su compañero.
-Dije -soltó Ben- Pretérito perfecto de indicativo del verbo decir, querido colega. Pero ellos dijeron otra cosa...
-¡Déjate de coñas!
-Eso es lo que hay.
Y los dos regresaron al silencio de nicotina y alcohol, del que los sacó el estruendo de las bolas de billar al ser activado el mecanismo de salida.
Ben se giró hacia el tapete verde.
-Por cierto, ¿recuerdas las tías con que estuvimos el viernes?
-Claro, una era profe...
-¿¡Cómo!?
-¿No recuerdas?, joder, sí que ibas ciego...
-...pero... ella no me dijo...
Ben sintió cómo una inyección de sentimiento humillado se desparramaba por todos sus conductos sanguíneos, cómo el presumible bochorno se aposentaba en sus músculos faciales y le hacía mostrar su expresión más apocada y ridícula.
-Bien... y ¿de qué hablamos, pues? -balbuceó, superando casi con dolor el tremendo espanto que le producían las posibles respuestas.
-Yo qué sé, tío, tú no hacías más que vacilar, que si más fácil que pajearse, que si magister por aquí, que si libro abierto, que si compendio de sabiduría...
.
.
.