domingo, 28 de junio de 2009

sábado, 27 de junio de 2009

Citas


"Mantente a flote por todos los medios; pero si te es imposible, ten el valor de hundirte sin ruido"
.
Ranbindranath Tagore
.
.
Foto: jose rasero

viernes, 26 de junio de 2009

Parada en el camino

...reposar los pasos
refrescar quimeras
distraer
enigmas bajo el sol
.
.
Foto: jose rasero

jueves, 25 de junio de 2009

Desencuentro móvil


-Buenas...
*Según se mire...
-...sí, claro... yo... venía para cambiarme a contrato...
*¿Por...?
-...esto... me han dicho que es más barato, que sale más barato...
*¡Aclárese, por favor!
-...que sale, que sale más barato...
*¿Y...?
-pues... eso...
*Oiga, no tengo toda la mañana, ¿sabe? O pues, o eso, vamos por favor...
-...umm... eso, sí, sí, sí. Eso.
*¿Seguro?
-sí, sí, sí... Eso está bien.
*Mire, amigo, no quisiera mentar la soga en casa del ahorcado, ni tengo por qué meterle en vereda de once varas, ¿sabe?, pero viendo que no hace más que marear la perdiz, le ordenaré que se siente ahí, en ese rinconcito, ¿ve?, y que se lo piense bien durante quince minutos, hora más hora menos...
-...yo...
*¡¡¡Que se siente, coño!!! Y ya me dirá...
.
(Pasan cinco minutos)
.
-...oiga...
*Pero bueno, ¿cómo quiere que se lo diga?
-...ummm, no sé... ¿qué tal a bocajarro?...
*Se lo diré a bote pronto, si le parece...
-...mejor... ¡dígamelo a buenas horas, mangas verdes!
*...no me haga decírselo a la tremenda...
-...mientras no sea a lo loco...
*¡A la de tres! ¡Cállese de una vez!
-...un ...dos... tr...
*¡¡Silencio!!
-...pero es que ya pensé lo suficiente...
*¿Seguro?
-..sí...
*¿Cuánto de seguro?
-...como diez y medio...
*Vaya, no es moco de pavo...
-...qué va... es auténtico...
*En fin, allá usted, si quiere que le salga más barato...
-...ha sido una decisión muy difícil...
*Ya lo veo, ya...
-...mire qué lagrimitas...
*Tendrá que traerme el justificante por duplicado de que duerme usted en casa una noche sí y otra no...
-...vaya...
*...el carnet original de socio de Cesta y punto...
-...oh...
*...una fotocopia actualizada de la Partida de Nacimiento...
-...toma...
*...y el DNI bien pegadito en la frente...
-...sin problemas...
*Pues bien, nada, nada, que si le he visto no me acuerdo, señor... el siguiente...
-...esto me huele a chamusquina...
*Me es inverostátil... y ahora, circulen, circulen... y háganse de Mandacone...
que es vida la vida la vida la vida es...
.
.
Foto: jose rasero

Estuve en una cita a ciegas,

y me anduve con cuatro ojos.

martes, 23 de junio de 2009

Mató dos tiros

de un pájaro. Se hizo pacifista.
.
(Aprovecho para pediros que no me mandéis el dichoso osito. Simplemente no me gustan: ni la idea ni el osito)

Eros

...o delante tu rostro se abre en par
y sorbe la esencia
mas no me la das nunca me la das
nunca
con tu risa carnosa de saliva
que silba con sigilo
de glotis
mi epidermis
de poros amplios
y erizados
que aroman cabellos
allá donde miras,
saciada,
tras el espejo.
.
Brochazos (Fragmento)
.
1-5-09

lunes, 22 de junio de 2009

domingo, 21 de junio de 2009

Citas


.
.
"Si encuentras en la playa a una persona hambrienta, no le regales un pez. Enséñale a pescar"
.
Aforismo hindú

jueves, 18 de junio de 2009

miércoles, 17 de junio de 2009

Nunca hablado


siento que no.
agazapado
en una burla de sol
y mar
no hay palabras ya.
caigo
brutal
bajo la campana
hay sombras
afiladas
las veo.
para huir
no hay fuerzas
hay caos
desorden de caricias
pasadas
besos que nunca dije
y ahora duelen
rasgan
mi presencia
retumban
una bomba nuclear
en la mirada
son mis lágrimas
en el torso que es adiós no hablado.
.
.
Foto: jose rasero

Citas


"Un político debe ser capaz de predecir lo que va a ocurrir mañana, el mes próximo y el año que viene; y de explicar después por qué no ha ocurrido"
.
Winston Churchill

martes, 16 de junio de 2009

En boca cerrada...

*Oye, ¿has visto a mi novia pasar por aquí?
-Ajá, diría que sí, si tu novia es la chica con andares recatados que tiene, por el lado paterno, un primo muy carnal cuyo tío por parte de madre vivió en Alaska cerca de diez años y se casó al regresar con la sobrina preferida del tío de su madre, invitando a su boda preferentemente a todos los nietos impares de su abuela, una mujer encantadora, que hubo de sufrir durante años el carácter frío y calculador de su señor marido, hasta que decidió fugarse con un banquero muy serio y estirado, con el que tuvo al menos seis hijos, todos varones, siendo el primogénito su ojito derecho de toda la vida y el que terminaría montando una cadena de chiringuitos en la costa azul junto a su compañero de mesa en el cole, a la sazón primo muy hermano de la Violetera roja, mujer emprendedora y de ideas alocadas, que la llevaron a visitar la cárcel en más de una ocasión, conociendo precisamente en una de esas visitas a la que sería, en tiempos de Zapatero, su esposa preferida, una morenita muy frágil que al poco tiempo se le rompió en una atracción de feria..., pero claro, en caso contrario te diría que no con total seguridad, rotundamente, vamos...
-...!!

lunes, 15 de junio de 2009

Cuando despertó,

la mujer
había desaparecido.

El hombre se abrazó
desesperado
a un aroma
que ya desvanecía.

domingo, 14 de junio de 2009

La velada


Nicolás Guillamont sabía que aquella misma noche la vida de uno de los dos acabaría destrozada. La velada había transcurrido según lo previsto, y sus esposas acercaban a la mesa los sorbetes de limón que darían paso a las copas. Al fin Guillamont ofreció coñac a su invitado, y marchó con él hacia la amplia terraza. Allí, a solas, le dijo lo que pensaba del asunto.
-Las mudanzas que está experimentando mi vida no me gustan nada, señor Anisset. Sé de su poder, pero no me crea un payaso. El código de caballeros no me impide defenderme. Y lo haré.
-Guillamont, Guillamont, no imagine intrincados contenciosos allá donde no los hay. El asunto es bien simple. Yo era su abogado. Ahora no. Su esposa paga más, y me ofrece pluses impensables en usted -dijo Anisset, sonriendo y golpeando con el codo a un humillado Guillamont- Y por ahora, el divorcio le dejará sin la mitad de sus bienes, aproximadamente. No se queje, podría ser aún peor.
-Se lo contaré todo a su mujer, ¡todo!, y acabaré de una vez con esta maldita farsa.
-Vaya, vaya, corra Guillamont, corra ahí dentro y cuéntelo. Dígalo todo. Grítelo si quiere ¿Qué conseguirá? Su mujer lo negará, yo lo negaré. Dos contra uno. Mi esposa pensará que ha bebido más de la cuenta, cosa cierta por otra parte, y asunto liquidado. Eso sí, su mujer se enfurecerá bastante. Y me pedirá más. Exigirá más. No tiente su suerte.
-...
-Guillamont, este divorcio puede salirle bastante más caro aún si usted no colabora, se queda calladito, y deja las cosas tal como están. En caso contrario, usted me conoce, he sido su abogado, sabe que soy el mejor, y que puedo hundirlo en la miseria ¿Comprende? Cero. Así que no enfade a su mujer -dejó la copa sobre una mesa y se dirigió al interior. Dio media vuelta.
-Y no me enfade a mí, payaso.
Guillamont quedó abatido sobre la barandilla. Mas sólo un instante. Cuando escuchó el disparo en el interior una sonrisa se dibujó en sus labios. Entró al salón.
La señora Guillamont se hallaba tendida en el suelo, un charco de sangre formándose a su alrededor. Guillamont se acercó a la señora Anisset, y le sustrajo el arma. Con un pañuelo la limpió a conciencia y caminó hacia el señor Anisset, aún de pie, mirando el cadáver, como en trance. No fue problema que agarrara la pistola.
-Pero...
Guillamont y la señora Anisset estaban frente a él, unidos en un abrazo. Anisset los miró, y buscó la mirada de Guillamont.
-Dos contra uno, Anisset, dos contra uno.
.
.
Foto: jose rasero

sábado, 13 de junio de 2009

Salutación

Hola, soy jose rasero, y hoy inicio este blog, cosa impensable para mí hace nada, vamos, antiayer. Pero habrá que amoldarse a las nuevas tecnologías. E la nave va, la maravillosa película de Fellini, da nombre a este intento de mostraros mis escritos y de ver los vuestros. Espero que esta aventura acabe en buen puerto. Saludos y salud!

(Hoy se cumplen 3 meses desde que escribí esto. ¡Cumplemeses en la nave! Ay, cómo pasa el tiempo. Quería recordarlo. Fue un Viernes 13 de marzo)

viernes, 12 de junio de 2009

Coplilla IV


No sabría describiros tamaño descubrimiento
pues con sólo estar pensando, os contaré,
que estos pensares ya cuelgan,
en rigor, de su muro de los lamentos.
Por parecer pareciera
cosa de brujas y ungüentos
mas en realidad nos topamos
con facebook, todo un cuento.
Para su muestra un botón
os diría, como ejemplo,
que en minutos cultivé
sin mayor pena ni esfuerzo
más cercanos y amistades
que en larga vida de intentos.
Grande cosa también es
la plática o parlamento
que podrá vos mantener
con cualquiera, en cualquier momento.
A esta cosa chatear llaman,
pero en ir de chatos no piense
ni en tomar vinos al Puerto,
que más bien trata el invento
en tener buen cotorreo
con internautas, qué tiempos.
Mas con cuidado hay que andarse
en esto de los encuentros
-pues, ay, no descansa Lucifer-
que cuando creas tener
un lindo razonamiento
con una bella llamada,
un poner, Sacramento,
sea al final ese floreo
con todo un mozo de cuadras
que con pitos y con flautas
te ha prendido en su terreno
y allí, y sin muchos miramientos,
a Rota te haga mirar
y, aunque en mucho virtual,
te ponga la parte de atrás
como un cuadro de flamenco.
.
.
Foto: jose rasero

jueves, 11 de junio de 2009

Citas


"El ayer es dinero gastado. El mañana es dinero por venir. Usa, pues, el día de hoy, que es dinero en efectivo"
.
Proverbio chino
.
.
Foto: jose rasero

miércoles, 10 de junio de 2009

El informe




Según el informe su nombre es Rodolfo Amores Cifuentes, de 42 años.
Sí, señor.
Estado civil, soltero, y profesión, mecánico.
Correcto, señor.
Siéntese ahí, y proceda a leer en voz alta el resto del informe.
De acuerdo, señor, si usted lo dice.
"Bueno. Yo creo, no estoy seguro, estas cosas no se sabe muy bien cómo se te meten en la cabeza y ya ahí dentro pues van desarrollándose, ¿no? Le digo que seguramente sería aquella tarde que estaba con los niñatos cuando comenzó a rondarme la cabeza la cosa. Los niñatos trabajan para mí en el taller. Uno de ellos se casaba y estábamos celebrando en una terraza del Paseo Marítimo. A la anciana ya la había visto yo antes, ¿sabe? Voy mucho a ese bar. Por las tardes da un solecito rico. No aquel día, había llovido y estaba nublado. A lo mejor fue el paraguas lo que hizo que me fijara más en ella. Tenía un color chillón y a ella se la veía tan frágil, parecía que fuera a salir volando. Entró en su portal. Los niñatos estaban ya medio tarimbas, y es que es lo que yo digo, hay que saber beber, y estos jovencitos es que parecen colegialas. Pero aun así querían más, los cabrones, así que los llevé en el carro a un club de las afueras. Allí seguimos tomando, y yo les busqué unas camareras, para los cuatro ¿eh?, que el homenajeado también quería mojarla, el muy pasmao. Para mí no, señoría, yo no soy de putas. Y después, que para mí que ninguno funcionó bien, jajaja, los fui dejando a cada uno en su casita, para que luego digan. Y ya no los vi hasta el lunes en el taller. Los fines de semana no hago gran cosa yo. Saco al perro, Ladrón, voy a ver a mi mamá, y almuerzo con ella. Está solita. Mi viejo murió hace tiempo, el muy hijoputa. Yo la veo y estoy un buen rato con ella. Le hace bien. Me habla de sus cosas y yo la escucho. Me pregunta por las mías y yo le cuento. Y vemos la tele juntos. Ella siempre dice que no vale nada, que no echan más que tontadas, pero la vemos los dos, agarraditos de la mano. Pero sólo los fines de semana. El taller lo tengo en la parte vieja de la ciudad. Va bien el negocio. Y es lo que yo me dije, los coches los hacen tan malamente, que este negocio tiene que funcionar, coño... perdón, señoría, ya estoy en el grano. Pues ese lunes a la tarde me fui para el paseo. A las siete salía la vieja de su casa. Caminaba hasta el final y volvía. Se lo digo porque un día la seguí. Y eso es lo que hace. Cuando vuelve ya son las ocho, y ya está todo oscurito. Ese día cuando la vi me levanté. Al llegar al portal me puse a su lado, y cuando abrió pasé dentro, y también entré con ella al ascensor.
-¿Dónde va, abuela?
-Al tercero, hijo.
En la planta tercera se bajó la vieja, y me demoré en cerrar hasta que vi dónde entraba. Tercero A. Después ya me fui a casa. Yo vivo cerca de allí.
.
(Sigue abajo)
.
Foto: jose rasero


Cené algo y encendí el televisor. Me gusta tenerlo así, encendido y sin la voz. Me puse en mi mesa a hacer dibujos. Siempre me ha gustado hacer dibujos. De caras, y de coches. Pero esa noche, no sé por qué, sólo me salían viejas y más viejas, que después tachaba y hacía bolas con los papeles, y los tiraba por el suelo porque yo sabía que algo no estaba bien, yo sabía que algo no marchaba pero me fui a dormir. Al día siguiente a las siete menos diez ya estaba yo en la terraza con mi café. Hacía un buen día de invierno, y todavía quedaban los últimos rayos de sol. Cuando vi a la vieja comencé a dibujarla muy rápido, fijándome bien en sus rasgos, los de su cara, su cuerpo. Era flacucha y tenía la cara muy arrugadita, pero se le veían unos ojitos achispados, y el pelo negro, cortito, aún parecía conservarse bueno. Cuando regresó le hice más bocetos. Y los pegué todos en la pared de mi habitación. Me puse a mirarlos una y otra vez, tendido en mi cama y lo que yo tenía dentro de mi cabeza ya parecía que iba saliendo. Yo sabía que no estaba bien, eso no puedo negarlo. Pero también sabía que era inevitable..."
Por favor, continúe.
Señor, es que no sé a dónde nos lleva todo esto.
Usted limítese a leer el informe.
Bien, señor.
"Durante el resto de la semana estuve dándole vueltas a la cosa. Ya estaba clara en mi cabeza. Comprendí que era una necesidad. Extraña, sí. Y mala. Pero una necesidad por la que no podría pasar, señoría, sin llevarla a cabo. Eso era así. La cuestión pasó a ser cómo hacerlo. Estuve leyendo sobre un caso que ocurrió en la ciudad hacía tiempo. No había viejas, pero me podría servir. Ya era viernes, y pensé que el lunes lo prepararía todo. El fin de semana lo pasé con mamá y Ladrón. Mamá estaba preocupada. Decía que yo estaba raro, como nervioso. Le dije que no era nada. No sé si me creyó. Estuvimos hasta tarde viendo tele. Cuando mamá se durmió, la ayudé a acostarse y me fui a casa. El lunes, en el taller, sobre las doce, les dije a los niñatos que tenía que salir a hacer unas compras. Cuando regresé ya tenía en el maletero del carro lo necesario..."
¿Por qué se detiene?
Oiga, ¿qué está pasando? En serio, ¿por qué llaman a esto "informe"? Son escritos míos, no más. Me gusta escribir...
Ya le dije que se limite a leer el informe. No ponga las cosas peor...
En fin, lo que usted diga.
"A la tarde llegué al bar sobre las ocho menos cinco. Sólo pedí agua. Cuando llegó la vieja esperé que entrase en el portal. Al rato entré yo sin problemas. Antes había puesto cinta adhesiva en la cerradura. De algo había de servirme ver tele con mamá. Subí por las escaleras. Llegué al piso tercero y llamé a la puerta A. No le dio tiempo siquiera a decir mu a la vieja cuando abrió. Le solté el puño sobre la cara y se desplomó hacia atrás en el suelo. Cerré la puerta y me eché encima. Puse la mochila a mi lado y saqué el cuchillo de hoja larga. Se lo clavé buscándole el corazón. Los movimientos de su cuerpo, como espamos, me pusieron muy nervioso, y la acuchillé sin parar, por todo el cuerpo, como loco, hasta romper en dos la hoja de acero. Entonces me desparramé sobre un sillón, agotado. No tuve tiempo a pensar nada. Ustedes ya estaban allí."
¿Qué puede alegar en su favor? Sabe que tiene derecho a un abogado.
Pero, oiga, esto es de locos, sólo es un escrito, ya le dije que me gusta escribir... ¡Es un escrito!
Lo hemos comprobado todo. Y todo ajusta a la perfección. Llévenselo.
.
Foto:jose rasero

Citas


"No desprecies a nadie; hasta un átomo hace sombra"
.
Pitágoras

martes, 9 de junio de 2009

Citas

"No existe nada más interesante que la conversación de dos amantes que permanecen callados"
.
Achille Tournier

lunes, 8 de junio de 2009

Lector en apuros



Me encuentro todavía perdido en un relato que no logro desentrañar. Da igual. Tampoco entiendo mi corazón, y anda palpitando junto a mí de siempre, como es bien sabido. Creo que de ahí me viene la alternancia tan esquizofrénica de mis opiniones. Puede que sea benévolo y felicitador. O, por el contrario, desgarrador, hiriente, grosero. Esto último no trae consigo nuevas amistades, precisamente. Y lo peor es que puedo ser ambas cosas con el mismo relato. Hoy es un día feliz, presiento. Y eso me preocupa. Es por la falta de experiencia, ¿me comprenden? Los días felices no sé qué hacer con ellos, no tengo costumbre. Al final siempre decido quedarme en casa. Pero hoy me ha pillado fuera el presentimiento. Sí, la felicidad me llega por presentimientos, ¿a ustedes no? Y además me cogió usando el pc de un amigo, y comentando un relato que no llego a desentrañar. Quizás lo mejor sea disimular y no dejar rastro de mi visita.
08 Junio 2009, 19:24
.
.
Foto: j.r.

La prensa al sol funde mi cerebelo (V)


Europa ha votado. Bueno, la mitad más o menos. La derecha ha ganado, ay, ay, ay. Rajoy está de subidón y ya dice que esto exige que el gobierno cambie ¿Qué elecciones eran estas? ¿Rajoy se presentaba? ¿En qué mundo vivo? La verdad es que hoy los titulares de la prensa me funden más que nunca el cerebelo. "Zapatero ha sido derrotado" ¿cómo?, ¿también se presentaba?, "Moderada satisfacción en IU", mis niños, que son "mu chicos", el PSOE asume "con la cara alta" la derrota", ¿y qué van a hacer?, ¿meterla bajo tierra?, Pajín cree que el resultado es "razonablemente positivo", otra vez ¡¿cóóómo?! , ¿eso qué é?
Ay, Europa es de derechas, señor@s, y eso es malo, creo yo vamos, pero lo peor es que en esa derecha hay "cosas" como "la cosa", que es como llama Saramago (http://cuaderno.josesaramago.org/) a Berlusconi. Tela marinera, la que hay y la que nos espera. Por aquí por Andalucía, Griñán, el que suena a bocado, gana, también más o menos.
Y en conclusión ¿qué? Pues para mí que Europa lo que ha dado es un enorme bostezo, que los que han ido a votar tampoco es que le hayan puesto mucha pasión a la cosa, no a la "cosa", ya me entienden, y que la gran mayoría de los ciudadanos de a pie estamos la jartá de contentos de que nos dejen de dar la murga los politiquillos durante un tiempo. Porque la verdad, y es triste, es que tenemos unos políticos que son de lo peorcito de la huerta. No hay nivel, ni categoría, ni oradores, ni vergüenza torera.
Ni los unos ni los otros, oigan, valen na de na. ¡Qué pena!
En fin, solos, pero en buena compañía.
.
.
Foto: j.r.

Citas


"El mundo es un tablero de ajedrez. Las piezas son los fenómenos del universo, y las reglas del juego eso que denominamos leyes de la naturaleza. No vemos al jugador que hay al otro lado, aunque sabemos que su juego es siempre leal, justo y paciente. Y también hemos aprendido, a través de la experiencia, que jamás perdona una equivocación, ni hace la más mínima concesión a nuestra ignorancia"
.
Aldous Huxley
.
Foto: j.r.

domingo, 7 de junio de 2009

Citas


"Si los que hablan mal de mí supieran exactamente lo que yo pienso de ellos, aún hablarían peor"
.
Sacha Guitry

sábado, 6 de junio de 2009

viernes, 5 de junio de 2009

Desencuentro entre literas

-El vagón está bien. Y las literas parecen cómodas
*Oiga, pero ¿qué hace usted aquí?
-Buenas, señorita. Yo viajaré aquí
*¿Cómo? No, no. Mire, tiene que haber un error, me dijeron que viajaría sola, o en todo caso con
otra mujer, pero no con un... con un... con un...
-Hombre. Esa es la palabra que busca. Conmigo no tendrá problemas, señorita. Yo siempre encuentro las palabras.
*Ah, sí, y ¿para qué las busca?
-Bueno, todo empezó como un hobby, pero ahora hasta me saco mi dinerito.
*Pues no crea que yo le vaya a dar ni un céntimo, faltaría más
-Todavía falta bastante. Y ya va siendo hora de acostarse
*Pero ¿no pensará usted?
-No, yo pienso poco, lo justo. Más bien hago las cosas
*Vaya noche
-No está soleada, no
*Bien, pues si no hay más remedio...
-La verdad es que hay muchos más remedios, pero yo me quedaré con este, señorita
*Pues tendrá que salir del compartimento
-Imposible
*¿Cómo?
-Me he encariñado mucho. No podría abandonarlo. Ahora no. A menos que amanezca
*¡Fresco! Pues dése la vuelta al menos
- Vale, yo por darme. También me quiero a mí mucho
*¡Bocazas! Dormiré en la litera de abajo
-¿Y si me caigo encima?
*Oiga, no se pase
-No, si yo lo decía por saber si me abrazaría un poquito, señorita
*¡Cállese!
-Imposible. Ya le dije que siempre ando buscando palabras. No puedo parar. A menos que duerma, claro
*¡Pues duérmase ya!
-Tendré que desnudarme. ¿Le importaría mirarme mientras?
*¿Qué?
-Sí, si usted me mira seguro que no me caigo
*Déjeme en paz. Voy a dormir (Se acuesta. Se tapa y se da la vuelta)
-¡AHHH!
*¿Pero...,?
-Nada, nada. Que me caí, pero no ha sido nada. Es que pude mirarme un poco en el espejo, si no hubiera sido peor
*¡Está loco!
-No, solo un poco, por usted. Pero eso no es malo
*...
-Una vez me volví loco por una cacatúa, y eso sí que no le gustó nada al doctor
*...
-Oiga, señorita, ¿usted nunca ha estado loca por nada?
*¡Síííí! ¡¡¡Por usted!!!¡¡¡Ahora!!!
-Ohhhhh. Pues... pues... pues...
*Vaya, no encuentra la palabra, ¿eh? Yo le voy a decir unas pocas (se levanta, de pronto sensual, provocativa, le guiña un ojo) ¿Qué tal si por una noche nos comportamos como marido y mujer, mi amorcito?
-Sí, claro, yo...
*¡¡¡Pues súbete a la litera y duérmete de una vez, pedazo de gilipollas!!!

Citas


"El mejor libro de moral que poseemos es la conciencia, y es el que debemos consultar más a menudo"
.
Pascal

jueves, 4 de junio de 2009

Oh


.
dijiste adiós
como ofuscada
yo dije hola
expectante
las palabras se abrazaron y corrieron
nosotros
caminamos
contrarios
de lado
callando.
Yo alojé
cuidadoso
una
palabra
pequeña
en mi bolsillo.

Citas


"Abrirse camino es sencillo; lo difícil es mantenerlo"
.
Cecilia Bartoli
.
.
.
Foto: Antonio Rasero

miércoles, 3 de junio de 2009

La Grieta

K pertenecía a esa resbaladiza escala social de los considerados chocantes, insólitos, inexplicables, estrambóticos, raros, cuando no directamente unos majaretas. Perdidos para siempre.
Su aspecto no distaba mucho de aquel de un bohemio artista fuera de temporada, moda, lugar o del mundo.Una enmarañada cantidad de cabello negro, subversivo e inquietante se desmoronaba sobre su blanquecino rostro como un telón teatral que sólo a veces -una brisa inesperada, un interés ineludible, una apetitosa mujer- se entreabría.
La vestimenta de K parecía adquirida de algún arqueológico filme español en blanco y negro de los años pretéritos.
Todo ello no dejaba de ser el eufemismo, disfraz y coraza con los que defenderse ante lo demás, con los que parapetarse frente a lo ajeno e inevitable. Mas aquella conjunción de abalorios y artificios varios serían también, fatalmente, la misma coraza y disfraz que acabarían por hundirlo.
K prodigaba gran parte de su tiempo en escribir blasfemias e irreverencias de todo tipo y maneras, poemas de amor y desamor, graciosillos ditirambos a amistades improvisadas o arengas incendiarias contra la urbe y el orbe, todas ellas con una tiza blanca en cualquiera parte urbana que le sirviera cual pizarra o encerado. También acostumbraba a cincelar sus palabras a punta de navaja en árboles, bancos de los parques y mesas de café antiguo.
Por las noches merodeaba, ávido de contacto humano, por los bares, tabernas, pubs, bagueterías de moda o pasados de ella como un animal sediento de alcohol y codicioso de protagonismo y atención del personal, a quienes narraba o recitaba a grandes voces el último relato o poema urdidos en su mente, mientras un humeante porro bailaba nerviosamente en la comisura de sus labios.

Una de aquellas noches merodeantes de bares, K conoció a Y, otra perfecta tarada, alcohólica y maestra en el arte pictórico.
Y se hallaba en un tugurio de penas, olorosos y destilados varios sentada al fondo, en la última mesa, sola, con unas chocarreras gafas de sol, bebiendo y fumando poco más o menos que a la par.
K entró al local y, al comprobar que la concurrencia era tolerable, inició una exaltada diatriba contra el capitalismo feroz, los latrocidas bancos, los ladrillos burbujas y todos aquellos agujeros negros del universo terrícola que nos habían hundido directamente en la mierda.
La tolerable permaneció a lo suyo antes, durante e incluso una vez K dio por concluida su incendiaria perorata.
Sólo Y, al fondo del cuchitril, se levantó y aplaudió con achispado y apasionado entusiasmo las palabras de aquel personaje que pedía un coñac al inicio de la barra.
Se dirigió hacia él, trastabillándose con la concurrencia, y se pidió un coñac junto a K. El telón teatral de este se entreabrió. Vio a una mujer de su misma edad o cercana a ella. Un rostro, el cabello rubio despeinado, enturbiado por el alcohol pero con cierta belleza incrustada en él. Vio unos pechos pequeños bajo una ajustada camiseta algo arrugada. Vio también unas faldas muy cortas y unas piernas al aire que lo convencieron de pleno. Pidió otro coñac y la invitó a ella.
Inevitablemente se enamoraron bárbara y tóxicamente el uno del otro y terminaron la noche en casa de Y. Follaron sin parar como torpes y lerdos salvajes.
Al amanecer K decidió abandonar el sórdido habitáculo en el que vivía en la parte vieja de la ciudad e instalarse en el luminoso estudio de Y. Ella estuvo de acuerdo, lo besó y le instó alegremente a hacerlo con rapidez. K cayó en la cuenta de que Y llevaba puestas las gafas de sol.
A media mañana allí estaba K con una triste maleta, una especie de neceser y un arcaico portátil. Lo puso todo en un rincón y contempló a Y, recién duchada, con sus gafas.
-Acomódate, estás en tu casa, -dijo con voz arrugada.
Y añadió:
-Yo tengo que salir.

El estudio no era muy amplio, pero tenía gran claridad. En uno de sus muros se acumulaban lienzos tapados por telas de color blanco. Por el suelo se amontonaban latas de pintura y todo tipo de material pictórico. En el centro se hallaba, como presidiéndolo todo, un caballete con un lienzo aún sin iniciar. En otra de las paredes una pequeña cocina de gas y una alacena en lo alto con diversos víveres y bebidas alcohólicas. Junto a la cocina una nevera de pequeño tamaño. En la pared más grande, junto a unos amplios ventanales,un colchón con las sábanas y la manta desbaratadas, y justo a su lado una mesita y un guardarropa. En frente una pequeña mesa de madera, en la que K colocó su portátil. Se sentó en la silla, también de madera, y puso sus nimias pertenencias bajo el mueble. Observó lentamente la habitación y vio que junto a la entrada había algo parecido a un cuarto de baño.
K buscó un enchufe que por suerte halló justo bajo la mesa. Conectó el portátil y esperó a que este se inicializase. Cuando terminó este proceso, se introdujo en el documento en que estaba trabajando. La Grieta, se leía en lo alto de la pantalla en blanco.
.
Y regresaría pasadas un par de horas. Entró en el estudio y contempló a K sentado frente al portátil.
-Hola, ¿qué haces? -dijo acercándose a la mesa- ¿Sabes?, formas un bonito claroscuro -añadió.
K entreabrió su telón y la encontró frente a él, observándolo a través de sus gafas oscuras.
-Es mi gran obra -musitó frente al ordenador casi vacío de palabras.
-Muy bien. La mía está ahí, en el centro -respondió Y señalando el caballete virgen, con la ironía bailando bajo las gafas.
.
.
(continua abajo)
Tumbados en la cama comieron algunas latas de conserva, y unos trozos de pan, que acompañaron con una botella de vino blanco. Terminada esta abrieron otra más. K se animó a explicar su teoría de la Grieta a Y. "La Verdad está detrás", decía, pretendiendo con ella, su teoría, invertir quizás su íntima y consciente perdición y derrota, en una última posibilidad de redención y victoria ante la vida. Dudosamente cercana. Posiblemente imposible. A lo más, milagrosa. "Sólo hemos de abrir la Grieta, mediante la palabra exacta, y la Verdad aparecerá ante nosotros".
Y lo escuchaba frente a su caballete, en el que ya iniciaba unos primeros trazos. Su rostro, tras sus eternas gafas, tenía una expresión de incredulidad.
-¿La palabra exacta? ¡Qué bobada!
Ella no tenía teorías. Se lanzaba desesperada a la acción. Sólo sabía que para alcanzar la paz interior que tanto ansiaba debía sacar fuera todos los monstruos que la devoraban por dentro. Cubría y cubría lienzos de inquietantes imágenes surrealistas en las que predominaba una obsesiva personificación de objetos urbanos. Farolas con ojos que te fulminaban y hacían cucaracha, bancos de parque que te abrazaban hasta el ahogo, hasta la explosión, papeleras que te arrancaban un brazo con sus fauces de plástico, semáforos que te guiñaban con malicia ámbar.
En el nuevo lienzo podía adivinarse ya una enorme grúa que aplastaba con su pala mecánica a un ser del que sólo se veía una mano suplicante.
Y cubrió el lienzo y se echó de nuevo en la cama junto a K. Dio un buen trago al vino blanco y continuaron ambos con su disputa artística.
.
.
Así andaron conviviendo unos meses, agarrándose diariamente y a conciencia bárbaras cogorzas, con una disciplina voluntariosa y tenaz, imbuidos por el deseo de romper los poquillos hilos que por entonces les unían ya a la realidad y con ello, abrir por fin la ansiada Grieta de K, y expulsar definitivamente los devoradores demonios de Y.
K no conseguía pasar del título de su gran obra. Hecho que lo desesperaba y hundía en la más dolorosa frustración y fracaso, que él se encargaba de convertir en escritos de destrucción y miseria. Le distraían de su horror cotidiano y le permitían continuar sus peregrinaciones nocturnas.
Y persistía en su frenética creatividad, cubriendo lienzos y más lienzos de mostruosos objetos urbanos empeñados en aniquilar todo ser humano viviente. Pero sus demonios permanecían inmutables en su interior, pegándole bocados inmisericordes a su alma cansada.
Por las noches follaban como animales, discutían como bestias las teorías de K y las alternativas de Y, y acababan las más de las veces a mamporro limpio.
Como era de prever, tanto la relación tóxicosadoamorosa, así como el equilibrio mental de ambos se fueron deteriorando irremisiblemente.
.
.
Llevaban ya tiempo en que prácticamente no se veían, andaban cada uno a lo suyo, y cuando coincidían de vez en vez por la noche en el lecho, ninguno de los dos tenía fuerzas siquiera para decir hola.
Una noche larga de bares, K leía a voz en grito algunas de sus peroratas incendiarias contra el universo y la humanidad, con su porro bailando eterno en la comisura de los labios. Al terminar, entre la indiferencia del personal, se sentó abatido en una mesa del local, frente a su copa de coñac. Al rato, cuando intentaba pedir que se la llenaran, vio a entrar a Y , dirigiéndose decidida hacia él.
-Dame tu navaja escritora -dijo, con una voz fría y autómata.
K buscó en sus bolsillos, la sacó y se la ofreció a Y.
-Es la única forma de sentir la paz -explicó Y, quitándose las gafas oscuras y dejando ver un ojo como corroído, como hundido hacia dentro , y otro apenas entreabierto, que encerraba una medio mirada de lágrimas y decisión última. Aún en pie se acercó a K y sin más le asestó cuatro navajazos de amor y odio a la altura de un pulmón, navajazos de expulsión, navajazos dibujados en el otro. Después, y sin titubear, se hundió la navaja escritora de K en pleno corazón, y cayó al suelo, muerta en el acto. K se arrastró a ella como pudo, y como pudo tapó sus ojos con una mano, respirando con dificultad y mirando sin mirar al personal desde el suelo.
Nadie hizo nada. Sólo el encargado llamó a la policía.
-Oiga, creo que tenemos dos muertos en el bar.
K respiraba cada vez con mayor dificultad.
.

Alguien sabrá



Barrera
invisible
intocable
infinita.
.
.
Muro de silencios
de ausencias
de huídas

Lágrimas de océano
en calma
Universo de porqués
inquietos

Melodías sin voz
que alejan
.
Olvidado de piedra
en el camino

martes, 2 de junio de 2009

¡Puto juego!

Nicanor Guillamont, recién levantado, frente a su zumo de naranja, reflexionaba. Un día duro, como una carrera de obstáculos. ¿Un final feliz? Tomó el café, reposado, sin prisas.
La casa se hallaba convertida en un frío almacén de embalajes. Como hueca.
Una puta palabra.
Frente al espejo se hizo muecas y burlas.
-Eres un payaso cabrón. Un puto payaso cabrón -se dijo.
Sentado en la única silla viva de lo que fue su hogar se dispuso a esperar. Encendió un cigarrillo.
-Lo voy a machacar a ese cagón. La suerte va a estar de mi lado.
De su mochila sustrajo una carpeta y fue repasando los papeles que había en ella. Estaban repletos de palabras. También había un sobre lacrado. Nicanor lo miró al través por enésima vez. Mierda. Nada. Repasó de nuevo la lista enorme de palabras. En cuanto lleguen los de la mudanza comenzará la función.
Ir a la redacción, coger sus trastos, dirigirse al Poblado del Tabú, hablar con unos, hablar con otros, conseguir buenas fotos, ante todo buenas fotos, bien cerquita, de brazos y jeringas, de zombis, de la mierda, eso es lo que quieren, regresar a la redacción, ver cómo andaba todo, y si todo andaba bien, entregar su trabajo y recibir un reconfortante puñado de buenas palabras y poner rumbo a los juzgados de plaza América. Y allí ver qué ocurría. O un milagro, o finiquitar los trámites con que le embargaban la casa. Puta alternativa.
Todo por un absurdo contencioso con un puto banco que el propio Guillamont había abierto. ¿Por qué las leyes siempre están a favor de los putos bancos? Había perdido. Y le quitaban la casa. El director del banco era conocido suyo, un viejo compañero del bachiller. Tras el tremendo asunto habían hablado.
-Puto paparazzi de los cojones. ¿A qué empezaste este lío? No tenías nada que hacer. Habías perdido antes de empezar el juego.
-Yo tenía mis esperanzas...
-Eres un puto iluso. Pero ¿sabes? He hablado con los del Consejo. Y están de acuerdo.
-¿En...?
-Darte una oportunidad. Es un juego. Difícil, sí. Pero con una probabilidad a tu favor entre una barbaridad enormísima que ni alcanzo a pensar.
-Suéltalo.
-¿Ves este sobre? Dentro hay escrita una palabra. Llévatelo. No pretendas abrirlo, como ves, está lacrado. No intentes leer al través. De nada te servirá. No hagas nada. Sólo guárdalo. El día de finiquitar los trámites de tu embargo, al llegar a los juzgados, yo estaré a la entrada. Me darás el sobre. Dirás una palabra. Si coinciden, la casa es tuya. Si no, todo seguirá su curso. Como ves no tienes nada que perder.
.
Llamaban al timbre los de la mudanza. Guillamont no consiguió convencerles de que demorasen el trabajo unas cuantas horas. Tampoco tuvo valor de hablarles del asunto del sobre y la puta palabra. Comenzaron a evacuar su hogar.
Marchó a la redacción y cogió sus trastos. Se encaminó al Poblado. El trayecto se hizo imposible. ¿Qué pasaba? Tras una hora de retraso, al fin llegó. Pero allá no pudo hablar ni con unos ni con otros. Había una puta redada. Hizo fotos, pero no las que ellos querían. Puta mierda. Regresó a la redacción tras otro trayecto reventón, echando pestes. Vio cómo andaba todo. Y todo andaba patas arriba. Un atentado en la M-200. La puta ETA. Ya habían mandado gente. Estaba cubierto.
-Bien, ¿y el trabajo?
Recibió unas hirientes y putas palabras malsonantes.
Se sentó a fumar un cigarrillo. Puto día y putas palabras y puta palabreja. Puso rumbo a plaza América, derrotado ya de antemano. Al bajar del auto comprobó que el director ya le esperaba en las escaleras del juzgado. Llegó hasta él. Le entregó el sobre.
-Vamos.
-¡PUTA!
El director abrió el sobre.

Citas


"Aspira primero a entender; después, a ser entendido"
.
Lewis Allen
.
.
Fotografía: Antonio Rasero

lunes, 1 de junio de 2009

Coplilla (III)

Son muchos los que pretenden,
ay dios, con buena burla de mí,
conseguir la algarabía
de quien hasta ahora, a porfía,
decía ser solo mía,
y sin mayor pedigrí
que aparecer y decir:
mirad, mi amada mía,
que ya soy yo, aquí.

Son muchos, me desmerecen,
se ríen o compadecen
de mi suerte tan esquiva.
Son muchos, cual brotes crecen,
ante mi hogar permanecen
y yo ya no sé qué haría
para parar tanta afrenta,
tanta burla, habladuría,
a no ser que fuera ella,
ay dios, la misma en decir,
-brujita mía-
y en decirlo a grandes voces
que todo aquel alboroto,
jerigonza y compadreo,
más que a otra cosa responde
que al elevado interés
que alberga toda esta gente
en saber a su través
lo que el futuro inmediato
les depare,
de aquí a un rato.

Mas no es algo que preveo,
y a fuer de ser sincero,
más parece que es deseo,
que no fuese lo que ha sido,
que ser lo que no parece.

Por lo que en cuanto a mí refiere,
y bien visto lo ya visto,
me retiro, más no padezco,
a cuidar el cornamento
y a prometérmelas feliz,
que dicen y bien lo dicen
que más vivir tiene
el feliz, aunque engañado,
que el cabrón a toda honra
y además, apaleado.

Citas

"El no y el sí son breves de decir y piden mucho pensar"
.
Baltasar Gracián