miércoles, 26 de agosto de 2009

Desencuentro ebrio

-Oiga amigo, ¿sabe?, tiene el rostro como movido, como pacá y pallá...
*Sí, ya... Son gajes del oficio. Hay que tener mil ojos detrás de una barra...
-Pues yo estoy detrás de una barra y sólo tengo dos, ¿ve?, dos O-JI-TOS...
*Usted está delante de una barra, ¿comprende? DE-LAN-TE, que no es igual que detrás. ¿No vio nunca Barrio Sésamo?
-Barrio ¿qué?, anda ya, lo que pasa es que los camareros de hoy en día no tenéis ni idea de lo que es un buen servicio... de categoría... como dios manda...
*¿¡Qué mandó dios!?
-...con educación y señorío...
*Vamos, dígalo, vamos, ¿qué coños mandó dios?, ¿no es usted creyente?
-¿Yo?, me cago en... yo soy ateo por la gracia de dios, compadre... y no me mueva más la cara que me está mareando...
*¿Sí? Pues será hora de marcharse a casa... a dormirla, viejo, que ya acabó la noche...
-Oiga, ni viejo, ni borracho, ¿eh?... no vaya usted a equivocarse con lo que no es... A... CHIS... PA... DO..., no más, compadre, que la noche es joven, así que me va usted a servir la penúltima copita mientras llega mi rubia...
*¿Y eso?, ¿la querida?, ¿se echó un amorcito?...
-Noooo, que vaaaaa, noooo... La rubia me lleva a casa todas las noches... desde hace tiempo... yo ya me entiendo... pero nada más... nooooo...
*Bueno... pues anda, ahí va, y apúrela rápida , que voy cerrando...
-¡¡¡Ufff!!!, toma ya, ahhh, del tirón... pero le dije la penúltima, compadre, la PE-NÚL-TI-MA, aunque, bueno, no importa, me voy, porque ya llegó mi rubia...
-Pues venga... muy bien... buenas noches... saludos señorita, y cuídeme al viejo...
*Estooo... oiga, dígame, ¿usted... usted está viendo a mi rubia?
-Pues... hombre... la verdad... yo no...
*Bah... da igual, ya ves, si es lo que yo digo, cariño... una prestancia... un señorío... una CA-TE-GO-RÍ-A...


Foto: jose rasero

martes, 25 de agosto de 2009

Ubi?

Y pensar,
y no verte,
y no oír esas palabras
de regreso
o desamparo.

La esperanza me reclama.

Apoyar la espalda en un sueño,
decir, aquí está permitido hacer garabatos,
declamar poesía,
beber copas brillantes,
responder con estrofas al silencio.

Acomodar los cansancios
y mirarnos todos,
también es posible,
decirnos fábulas y chismes,
brindarnos con la espuma desparramada.
Discutir embravecidos.

Hacer del barman uno de los nuestros,
y ampliarnos en la noche agónica,
ser eternos,
intercambiar infancias y canicas,
amores, oficios,
presentimientos y olvidos,
brújulas de arena y relojes,
bálsamos de astucia,
cálidos brebajes.
Y de espanto
obstinadas curas.


Y oir las miradas que nos marquen otro adiós.

Y comprender...

Y pensar,

y no ver,

y acudir
al reclamo,
como en trance.


Foto: jose rasero

lunes, 17 de agosto de 2009

Citas

"La vida es un tango,
que hay que saber bailar"
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La abuela de Natalia
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Foto: jose rasero

viernes, 14 de agosto de 2009

Ínsula

No es una isla,
no,
no es más que una mañana temprano,
una noche última,
una esquina en el bar de siempre,

no es más que dos brazos al aire,
sin abrazo,
pues.

La palabra que se acomoda en tu mente,
para no salir.

La sonrisa que ves que no ha sido,
que no es.

La calamidad que te rebota los tímpanos,
que se dibuja en tu iris.

Todo eso es.

O cuando caminas con la sensación de comprar un trozo de vida,
pregonando en tus pasos
la inmediatez
del deseo,
la puesta en escena que andas viendo,
con sus personajes,
el drama imaginado,
y por qué no, quizás,
un final feliz.

No es una isla,
no,
le dices,
y es cuando nacen miradas
en direcciones,
y tropiezan,
y no ven,
y es cuando tú sabes
que ya hay poco
que elegir,
porque crees que ya eso es todo.

No es una isla,
no,
no es una isla,
pues no es más que lo que soy,
yo,
le dices,
ya,
cuando el insalvable
bullicio.
.
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Foto: jose rasero

jueves, 13 de agosto de 2009

Citas

"No es que el pájaro canta porque es alegre, sino que es alegre porque canta"
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Anónimo
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Foto: jose rasero

domingo, 9 de agosto de 2009

Cachorro

En casa de los Blanco nunca habían creído en la providencia. Nada de hados ni destinos programados. Todo lo que os deparaba la vida era en función del esfuerzo, del trabajo, de la energía con que cada uno se enfrentara a sus quehaceres.
Los Blanco son tu familia, y tú vives con ellos en las afueras de la ciudad. Aquella mañana te pasaste como otras veces por la casa de ella, en el centro. Querías saludarla, recordarle cuánto la querías. Besarla. Ella te recibió con un gran abrazo, y con los besos esperados. Después os acercasteis a la parte vieja, a tomar unos pinchos con los amigos. Allí estaban Tontxu, y Raquel, y Mikel. Las bromas y las risas os fueron envolviendo felizmente. Tú dijiste que invitabas a la siguiente ronda, y ella te besó de nuevo, orgullosa de ti y contenta de la vida, radiante en la mañana de domingo, que continuasteis como otras veces, visitando nuevos locales, invitándoos a nuevas rondas.
Fue en el tiempo de los cafés cuando tu móvil sonó. La primera vez miraste a ver quién llamaba, y dejaste sonar la melodía de la novena sin responder. Entonces ella te sonrió desde su sorbo caliente, y te apretó la mano bajo la mesa. Tú también bebiste de tu café, pero tu mano no fue recíproca con su gesto. Ni sonreíste cuando el teléfono volvió a sonar y, esta vez sí, respondiste a la llamada, sintiendo cómo su mano se desgajaba violenta de la tuya. La viste mirar con nubes en los ojos al infinito, cuando contestabas que sí, que en cinco minutos estabais allí. Y viste una mirada perdida y húmeda cuando guardabas el móvil en el bolsillo trasero de tu vaquero.
Mikel se levantó junto a ti y os despedisteis con frialdad. No hubo besos ni sonrisas ahora, y tú sentías su mirada clavada en ti mientras caminabais hacia el coche. Definitivamente aquello era algo que os convertía en dos seres antagónicos. Habíais hablado muchas veces de ello, las mismas que habíais dejado de hablar después. Lo mismo te sucedía con tu familia, aunque eso te importara menos.
Del maletero del auto sacasteis una mochila y os perdisteis raudos por las calles de la parte vieja. Cuando llegasteis al Boulevard erais unos diez. Fuisteis creciendo hasta un número de quince jóvenes que ocultaban sus facciones tras unos pañuelos.
El grupo, a la voz del cabecilla, comenzó a gritar consignas, y viste cómo se dirigían hacía unos cuantos contenedores de basura, los colocaban a lo ancho de la calzada, y en unos segundos ardían en bárbaras llamaradas que escupían una humareda asombrosa y negra.
Tú estabas inmovilizado por el pánico. Oías cómo los demás te insultaban, y viste a Mikel acercarse a ti para gritarte cagón de mierda y lanzarte un empellón que dio contigo en el suelo.
Desde allí, entre voces, humo y un aire tóxico que asfixiaba, pudiste ver cómo detenían un autobús, y tras bajar a conductor y pasajeros, lo convertían asimismo en hoguera humeante. Entre el terrible caos, los aullidos, las sirenas, pudiste sentir cómo te pisaban y pateaban al huir.

Cuando te pusieron las esposas y cerraron las puertas del furgón policial sabías muy bien que aquello no era cosa del destino.
Y que tenías que darte muchas explicaciones.

sábado, 8 de agosto de 2009

Desencuentro en la mañana

-Abuelaaaa, llévese las naranjas, ¡¡¡que dan un zumo!!!...

*No, si yo venía buscando un calmante, pa los dolores de las pierna, que me tienen frita con la artriti...

-Pues las naranjas son mano de santo pa esos dolores, se hace un zumito en cada comida, y estas patatas pa freir, con su tierra y to, ¡milagrosas!, lo que yo le diga...

*¡No me diga!, ¿entonces se ha quedao sin calmantes?

-Que no, que aquí no hay calmantes, abuela, pero estos tomates rojos son la pera, se va a hacé usté un gaspachito que se le va a quitá el hipo, hágame caso...

*No, hija, no, hipo no tengo yo desde que me casé con mi difunto, que en paz descanse, allá por el año cuarenta. Estaba recién salío de la mili el mu joío... y guapo de verdá, que me entró el hipo en el altá, con verlo allí, ya ve tú mi niña... que me pasé to el convite que parecía que estaba borracha, pero era el maldito hipo...

-Ah...

*...que me lo tuvo que quitá él, después del banquete, ya sabe cómo...

-...pues no, abuela, mire por dónde no lo sé, pero es que naíta de na, así que venga, ya me lo está contando usté con todo lujo de detalles... (anda, por lo menos que me haga pasá el rato la jodía vieja...)

*...pues mu sencillo, mi niña, tú respiras profundo, y te aguantas to el aire dentro, y entonces tienes que tomarte siete buchitos de agua seguíos, y sin respirar nada de nada... tapándote la narí, así, uno detrás del otro...

-Ah, ya, ¿y eso es todo?

*Es que si no tiene calmantes, yo otra cosa ahora no me hace falta...

-Si digo de la noche de bodas, mujé, del hipo... que si eso es to lo que pasó... que si no le dio un buen susto su gachó, abuela, ya me entiende, ladrona...

*Que no, chiquilla, que yo ya no he tenío más hipo en mi vida, ni uno más, y es que mi Manolo era un fiera cuando te quitaba algo...

-Eso, eso, abuela, cuando le quitó la fló, ¿cómo fue cuando le quitó la fló...?

*Eso, hija, eso, que ya se me olvidaba, claro mujé, qué cabeza la mía, las flores pa ponérselas a mi Manolo...

-¿Eh?

*...pos ya mismo que me voy pal puesto la Raimunda... y muchas gracias, mi niña, que ya me paso a la tarde a verte a ve si ya tiene los calmante...

-¡¡¡¿¿¿...???!!!
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Foto: jose rasero

jueves, 6 de agosto de 2009

Mis grandes autores

Al lector se le llenaron de pronto los ojos de lágrimas,
y una voz cariñosa le susurró al oído:
-¿Por qué lloras, si todo
en ese libro es de mentira?
Y él respondio:
-Lo sé;
pero lo que yo siento es de verdad.
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Ángel González
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Foto: jose rasero

miércoles, 5 de agosto de 2009

Pequeño reino

Junto a ti,
en tu reino,
que hago mío.

Con el son de la calma
cierta,
en la suntuosa ola que imaginas,
con el aire que nos brilla
las miradas,
en la espera de secar los pasos,
sin más,
con los reflejos ceremoniosos del día,
en el astro que cae o vuela
hacia el enigma
repetido
de su fin.

...que nacerá de nuevo en tu orilla pronunciada,
al contemplarlo todo,
como cuerpos dorados,
perfectos:
desde nuestro reino.
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Foto: jose rasero

lunes, 3 de agosto de 2009

En ese tiempo

Soy minúsculo ,
cuando la música.

Cuando un beso a mar
nos lee
los corazones.

Cuando el silencio.

Cuando las palabras aguardan amables su turno,
para después.

Para cuando seamos enormes,
otra vez.
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Foto: jose rasero

Citas

"Para mí, viajar consiste en buscar un poco de conversación con el fin del mundo"
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Manu Leguineche
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Foto: jose rasero

sábado, 1 de agosto de 2009

Desencuentro en bronce

*Hija, deberías salir más, no es bueno que estés todo el día aquí parada...
-No, mamá, que no me gusta nada lo que me veo por ahí...
*Pues qué vas a ver, hija, la vida, con sus gentes, con sus cosas...
-Eso es lo que no me gusta...
*¿Qué?
-La gente, mamá, la gente
*¿Por..,.?
-Es mala, me miran mal...
*¡Va! ¡Cosas tuyas! ¡Qué te van a mirar mal, con lo requeteguapa que tú eres, mi amor! ¡Y no habrá por ahí mozalbetes que mueran por tus aires! Si lo sabré yo. Tú lo que tienes que hacer es...
-¡¡¡Pues me miran mal!!! Y además...
*¿Qué, mi cielito?
-Me dicen cosas...
*¿Qué cosas?
-Antigua...
*Bueno...
-...y fría...
*¡Pues no siempre, caray! ¡Estos días sin ir más lejos estamos pero que bien calentitas...!
-...y ayer me dijeron, me dijeron... ¡HIERÁTICA!
*¡Oh, vaya!... ¡Esa es una palabra muy fea! ¡Pero esto lo soluciono yo...! ¡Ya verás tú! Anda, dime, ¿quién ha sido el bonito que...?
-Pero mamá, ¿qué vas a solucionar tú? ¡Maldita sea!, ¿cuándo vas a aceptar de una vez por todas que somos lo que somos? ¡¡Que vestimos como las cigarreras de hace un siglo, mamá!!
*Bueno... eso no es malo...
-Mamá, ¡¡¡que llevamos unos peinados que ni siquiera hace un siglo llevaban!!!
*Nena... yo...
-...¡¡¡que somos de bronce, mamá!!!...
*Nadie es perfecto, hija...
-¡Y que somos ESTATUAS, mamá! ¡¡¡ES - TA - TUAAAAS!!!
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Foto: jose rasero