sábado, 6 de febrero de 2010

El grito

El hombre está allí parado. Asiste al tumulto de una hora punta, con sus sonidos cotidianos de tantas emergencias coincidentes. Pasan raudos junto a él, sin tocarlo, hombres solos, acompañados, mujeres con niños, parejas de adolescentes... Todo este caudal humano se entrecuza a velocidad de vértigo a su alrededor.  Jamás tropiezan los unos con los otros. El hombre puede percibir salidas y llegadas, claxons, galopes de pisadas, sirenas iluminadas, conversaciones inconclusas, risas veloces, besos que vuelan... difuminados rostros. También ha visto muecas irritadas de quienes se creen entorpecidos, por su culpa, en sus destinos inmediatos. Por permanecer el hombre allí en medio de todo ese caos perfectamente ordenado al milímetro.
Porque él no debería estar allí.
Porque él no tiene porqué alguno.
No tiene salidas. No tiene entradas. No hay tiempo en su reloj.
Sí tiene una llave en el bolsillo izquierdo de su pantalón. Su mano siente  el frío contacto del metal. Sabe que esa llave abre una puerta. Una única. Una última, quizás.
Y ahora sabe que, ahora sí, como todos los seres que trazan una invisible red a su alrededor, él también tiene un fin.
Y el hombre comienza a caminar. Se abre paso entre la maraña de vidas con direcciones certeras y llega a un edificio.
Entra en el interior que le es tan familiar, en el ascensor cuyo espejo le devuelve su imagen como tantas otras veces, que parece querer saludarlo. Pero ahora no se reconoce. No sabe quién es el hombre que lo mira desde el otro lado, con una llave en su mano izquierda.
La mano derecha pulsa el último botón con memoria. Piso 15.
Después solo ha de subir unas breves escaleras. Y abrir la única puerta.
Fuera no hace viento. La calma invade la ciudad, que él ve ahora abajo. Empequeñecida.
Y el hombre se asoma al mundo.
Y el hombre absorve el aire tóxico, llena sus pulmones de pleno y lanza un grito desgarrado de ira, odio, asco, furia, mierdas, vísceras, miserias, hedores, podredumbres, óxidos, vómitos, náuseas, arcadas, vahídos, hastíos, vértigos, indigencias, inopias,  cóleras, sañas, repugnancias, delirios, inquinas. Hiel.

Un grito concentrado e inabarcable.
Un grito con todo un amor  inconmensurable explotando hacia ese mundo.
Un grito que expira.

Y el hombre, vacío.
Y el hombre, limpio.
Vuelve tras sus pasos, y desciende con levedad automática.
Y ya en la calle, deposita la llave en un escaparate de reflejos, y comienza a caminar sin rumbo, entre los rumbos.

29 comentarios:

AGUSTIN dijo...

excelente relato, José!!! y me pone muy contento (?) en ser el primero en comentar tu "relato corto", y sentir un poquito de la angustia de ese hombre.

Sol - Imaginario Desesperación dijo...

Excelente José. Cada vez me deslumbrás más con tus textos.
Te felicito, es realmente maravilloso... Y ese final (ESE final!!!). Me encantó!
Cariños!

Oriana P. S. dijo...

Muy bueno, Jose :)
Es inevitable sentir lo de este hombre, nos has introducido en él como si fuéramos parte de su aire.
Un beso.

Alís dijo...

Quizá deba hacérmelo mirar, pero estaba convencida de que iba a saltar al vacío. Me alegro de que no lo haya hecho.
Eso sí, ese grito se oyó aquí en Chile, y se me metió muy dentro. ¡Cómo ayuda a veces un buen grito!
Magnífico tu texto.
Besos

jose rasero b. dijo...

Jajaja, te entiendo Agustín, a mí también me alegra comentar en primer lugar ¡Somos como niños!
Un abrazo!!

jose rasero b. dijo...

Me alegra que disfrutes con mis palabras, Sol! Cariños también para ti!!

jose rasero b. dijo...

¡¡Oriana, guapa, qué alegría!! ¡Mucho tiempo sin verte por acá!
Todos somos un poco ese hombre, ¿verdad?

Un gran besote!!

jose rasero b. dijo...

Ajá, Alís, caíste en mi trampa!

No sabía que eras de Chile, me encantaría conocer tu país, del que tengo tan buenas referencias!!

Besos!!

Felipe dijo...

Excelente José
vacío,limpio y acurrucado sobre las propias palabras
___________
Un fuerte abrazo

jose rasero b. dijo...

Como un niño, asustado, pero con la mirada nueva.
Un saludo, Felipe!!

Verónica dijo...

Y una que cae aquí esperando contemplar una de tus estupendas fotografías y se desayuna con un relato de los duros, de esos que rascan porque te tocan dentro ...

Tampoco me esperaba ese final, aunque, después, uno ve que era el único posible.

Un grito .... no, mejor dicho, ¡el grito! ¿Quién no quisiera ser ese protagonista?

Un beso

jose rasero b. dijo...

Ay, Verónica, siento haberte dado el desayuno!!

Creo que ese grito nos corresponde un poco a todos.

Besos!!

La abuela frescotona dijo...

EL HARTAZGO DEL MUNDO CAÓTICO...
ME VEO EN ESA VORÁGINE Y ME ASUSTA, MUY BUENO TU ESCRITO.
UN ABRAZO ESTIMADO JOSE

jose rasero b. dijo...

Caótico, pero en el fondo perfectamente ordenado. Como teledirigido. Eso me asusta más...

Un abrazo, abuela!!

Alís dijo...

Vivo en Chile, pero ser, soy gallega. Pero anímate a visitar este país, porque vale la pena.
Bueno, yo venía por aquí para insistir: ¿de verdad, ni uno? ¿ni uno pequeñito? ¿uno pequeñito y no pido más? snif, snif
Bueno... (con carita triste)

Mtx dijo...

Las multitudes a veces resultan un excelente escondite, para no sentirnos solos. Pero en otras ocasiones la angustia nos invita a huir, alejarnos el ¿por qué?... obvio
Besos

jose rasero b. dijo...

Hum, galleg@s por el mundo!! Alís, ¡claro que te mando un beso! Es que después del que contaste en tu cajón me daba cosa.
Besos, besos y más besos!!

jose rasero b. dijo...

Obvia mi alegría cuando me comentas Mtx!
Un gran beso!!

zayi dijo...

Muy bueno José...
Al principio mientras te leía pensé en que la trama iba por otro lado, ya te contaré. Me ha gustado muchisimo.
Besos.

jose rasero b. dijo...

Hola Zayi!! Cuenta, cuenta...!

De cenizas dijo...

Desgarrador grito... sólo le faltó unirse a la espiral de una caída.


un abrazo

Cris dijo...

Hay que aprender a caminar entre dos o más rumbos... En este mundo no puedes esperar encontrarte un camino marcado.
Qué gran relato!
Besos!

jose rasero b. dijo...

Mejor la levedad automática, DC! ¿No?

jose rasero b. dijo...

...y si encontramos ese camino marcado habrá que desconfiar, y mucho...

Besos, Cris!!

estoy_viva dijo...

Muy buen relato me tenias enganchada...sabes creia que su final seria tirarse desde arriba, escapar de todo aquello....que imaginacion tengo...
Con cariño
Mari

jose rasero b. dijo...

¡Ajá! ¡También caíste en la trampa! jeje

Un beso, Mari!!

Diego Mira dijo...

cuánta magia, jose, barrilete cósmico, de qué planeta viniste

un saludo

hemos cambiado la dirección en cerdos y Cerdas, ahora .net

jose rasero b. dijo...

De acuerdo, Diego. Mensaje recibido desde el planeta Cádiz.

Saludos!

Belkis dijo...

Excelente Jose. A veces hay que gritar para sacar todo aquello que corroe el alma, que nubla la razón, que enciende la pasión, para quedarnos vacíos, para quedarnos limpios y ser capaces entonces de inspirar y aspirar el verdor, la verdad, el olor, el color, el sabor de lo bello.
Me ha gustado mucho este relato. Nos muestra una alma atormentada, pero que de seguro encontrará la bondad.
Besitos amigo