martes, 20 de abril de 2010

25 - De chiripas





El hiperactivo cerebro de Badián, en momentos de crisis como la recién sufrida, tenía a bien darle algo de tregua.
Así, con Gaspar en la habitación, se limitaba a escuchar y observar con apelmazada calma a aquel tipo, comprobando no sin cierta admiración, eso sí, que no había atinado una con él.
-De acuerdo, pero solo hasta que venga la doctora...
Gaspar, que vestía una camisa blanca de seda, vaqueros y unas deportivas también blancas, todo de marca, esperó a que hubiese salido la enfermera para continuar su torrencial perorata.
-...como te decía... esto... ya, mira... yo he hecho campañas como creativo, con grandes agencias, con las mejores, chico, ¿recuerdas el eslogan hágalo suyo?, pues ese título es mío... ¿sí?, y tuve más, no creas... un mundo complicado éste, con mucho tiburón suelto, si te contara... ahora ando con las discotecas, ¿sí?, los eventos, las relaciones públicas... ya te digo, y... esto... entonces te gusta la literatura, ¿no?... yo me manejo... hay que saber de todo un poco... hay mucho listo desperdigado por ahí... no sé... Ferré, Baricco, Bolaño, Chirbes... cosas de ahora... lo que va llegando a mis manos... la generación nocilla...
El sonido de un bip bip dentro de un bolsillo interrumpió a Gaspar, que sacó el móvil y lo colocó juntó a su oreja derecha.
-¿Sí?, Jasper al habla...
Badián vio andar a aquel joven escuálido y frenético de un lado a otro de la habitación, con una mano en el aparato y la otra como olvidada en el bolsillo izquierdo. Pudo escuchar síes, noes, quizás, comonós, y también, entre otras, la palabra Cádiz en labios del publicista, que finalmente se despidió con un chao, mi amor, y volvió a depositar el teléfono en el bolsillo.
-Vaya, vaya, vaya... -Gaspar se dirigió de nuevo a la cabecera de la cama y se sentó juntó a Badián, mirándolo con una expresión ambigua.
-¿Tú crees en casualidades, en coincidencias?... ¿en chiripas?
-Creo en pocas cosas...
-Pues fíjate, ¿no acaban de ofrecerme un asunto en Cádiz?... increíble, ¿sí?, exactamente la ciudad a la que tú vas, con esos dos, ¿no?... tendréis que hacerme un huequito en el carro de la niña...
-Pero, ¿cómo sabes tú...?
-¡Anda, chico!... estar informado es parte de mi profesión y... además, hombre, ¿aquí?, ¡por dios!, la pregunta sería en todo caso ¿qué no se sabe aquí?...
-...ya, pero yo aún no he decidido nada...
Al tiempo que Badián balbuceaba estas palabras apareció en la habitación número diez la doctora Bermejo, que sólo tuvo que lanzar una fugaz mirada a Gaspar para que este comprendiera.
-...bien, ya me iba... nos vemos...
La doctora tampoco vestía en esta ocasión uniforme alguno que la identificara como tal. Una camisa rosa y una falda negra por encima de las rodillas conformaban su desenfadado vestuario, ceñido como el día anterior a su grácil cuerpo. Badián volvió a leer la placa prendida a la camisa: Dra. Clara Bermejo Gisbert, Colegiado 3934, Sevilla.
Tras esperar a que desapareciera Gaspar, la facultativa cerró la puerta tras de sí y, permaneciendo en pie frente al lecho, comenzó a hablar.
-Veo que estás mejor –dijo, acercándose a Badián, palpándole la frente primero, tomándole el pulso después- Bueno, una simple bajada de tensión. Nada de importancia –concluyó, sentándose junto a la cabecera.
-Hubiera preferido tener este encuentro en mi despacho, pero en fin...

*: para facilitar la lectura, e ir desde el principio hasta lo último publicado, a la derecha tenéis un enlace en el que podréis leer, releer, subir o bajar con mayor facilidad. Haced clic sobre la imagen justo encima de: "Donde se cuentan las ocurrencias..."

Foto: jose rasero

10 comentarios:

Felipe dijo...

Una nueva entrega que nos hace más intrigante lo que vas narrando

Saludos

Mtx dijo...

Yo tampoco creo en muchas cosas. Un placer leerte.
Besos

Pluma Roja dijo...

Aquí estoy, pasé a leerte. Te sigo.

Saludos cordiales,

un beso.

Aída

AGUSTIN dijo...

No faltará oportunidad para que se encuentren a solas en el despacho de la doctora... lástima que usted no puede verme, pero me estoy frotando las manos!!

zayi dijo...

Sabes qué???? Desconfia siempre de alguien que te hable de casualidades, azares y chiripas... nada pasa por azar y si pasa, mejor tomar el camino de al lado...menos mal que Badián tonto no es....por cierto, ¿Ese nombre existe???
Un beso.

jose rasero b. dijo...

Besos y abrazos a tod@s!!!
Zayi, Badián es el nombre de un árbol oriental. Sus semillas se emplean en medicina y son el condimento del anís estrellado.

Cris dijo...

Parece que le estoy viendo la cara (cómo le mira al otro) cuando dice "creo en pocas cosas...".

Besitos!

LA CASERA dijo...

NO SE QUE ME DA A MI QUE ESTA HISTORIA TIENE ALGO DE HECHO REAL, NO SE, NO SE YO...

Belkis dijo...

Lo cortas en el mejor momento para dejaros con la miel en los labios, pero bueno, soy paciente, espero al martes.
Wao no sabía que Badián es el nombre de un árbol oriental y todo lo demas.... Gracias por la explicación, no paramos de aprender.
Muchos besitos amigo

FRA:CO dijo...

Mola!