martes, 22 de junio de 2010

34 - La ciudad



Excepto Badián, los otros tres llevaban al menos dos meses viviendo en la clínica, y ahora se sentían extraños, fuera de lugar, una molesta ansiedad picoteándoles por dentro.
Todos mantenían también inevitablemente incrustada en sus mentes la imagen del Tasca, la pelea con Laslo, la sangre, las dudas por la gravedad de lo sucedido, pero ninguno quería hablar de ello, por el momento.
-¿Y ahora qué? -rompió Rubí, sin poder disimular sus nervios, el engorroso silencio.
Laslo se giró hacia Badián.
-Tú necesitabas un ordenador para encontrar a tu amigo ¿no?
-Sí... claro... Cúter -el joven Badián parecía recuperarse levemente de los últimos sobresaltos. El dolor había remitido y la imagen de los rumanos se evaporó, dando paso a la más reciente de las largas piernas y las braguitas rosas.
-Pues...
-Ya veo que aquí el único aborigen es el menda, ¿sí? Ni tenéis ni idea de dónde estáis, ¿verdad?... así que tendrá que ser mua quien os saque de aquí, ¿sí? –habló un aparentemente animado Gaspar.
-Vale, tío listo –cortó Laslo- Guíanos a una sala de juegos o a un cibercafé, a algún sitio que tenga conexión a internet, si es posible que no sea muy céntrico...
-A sus órdenes, mi capitán... -dijo Gaspar, imitando el saludo militar, con una leve sonrisa en los labios- Pero haré algo mejor, ¿sí?... os guiaré a mi casa... Mira, niña, sigue todo recto y saldremos a la avenida de Carranza... ahí te vas a seguir adelante hasta que yo te avise...
Rubí arrancó el auto con una brusquedad que delató su condición de ele al volante, y siguió con atención extrema las indicaciones de Gaspar.
El sonido del motor, la vibración y movimiento del coche, y la flamante idea de ir a una casa, a un lugar privado, ¡a una nueva burbuja!, toda esa conjunción de cosas pareció tranquilizarlos.
Laslo preguntó entonces, como queriendo restablecer la normalidad de lo cotidiano entre ellos, si alguien tenía hora.
-Las doce y media –contestó Rubí, señalando el radio-reloj digital que había en el salpicadero.
-Y ¿qué fecha tenemos? –inquirió ahora Gaspar, uniéndose divertido a la estratagema normalizadora
-Miércoles, veintitrés del nueve de dos mil nueve –contestó Laslo, leyendo el reloj de forma exhaustiva.
Necesitaban con rapidez ubicarse de nuevo en la realidad que ya les rodeaba, en sus parámetros, en sus reglas. Situarse en el estado al que regresaban, que ya los envolvía, al que debían adaptarse sin pausa.
-¿Ves esa rotonda?, ¿sí? Vamos a la derecha...
Rubí giró el volante y se adentraron en un puente sobre el río Guadalquivir.
-Ahora a la izquierda, bonita...
-¡Eh, eso es la Torre del Oro!... -exclamó un Badián de pronto feliz e inocente como un niño, que casi no podía creer que hubiese reanudado su viaje y dejado atrás la pesadilla.

*: para facilitar la lectura, e ir desde el principio hasta lo último publicado (y poder leer, releer, subir o bajar con mayor facilidad) haced clic aquí


Foto: jose rasero

10 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Si se apretan me subo con ellos. Tiene pinta de que lo van a pasar bien.

Saludos.

ANRAFERA dijo...

...eso parece, que todo le va a ir bien. Felicitaciones, Jose, por tus escritos. Saludos

Mtx dijo...

Continuaremos el viaje con ellos.
Besos

BLAS dijo...

Voy a seguir buceando por tu blog.
Espero que no te importe.

Saludos blasianos.

ARIADNA dijo...

BUENO NO ME IMPORTARIA QUE VINIERAN A MI CASA, LES HARIA UN ESPACIO¡¡¡¡
BADIAN ME DA TANTA TERNURA.
UN ABRAZO

Mar dijo...

Parece que en la entrega de hoy, el autor le da un respiro a los protagonsitas para que se repongan de tantas prisas y de tanto estrés. Hala a respirar hondo y a oxigenarse por si en la siguiente entrega hay que salir zumbando otra vez... Se verá, se verá

Bss.

Felipe dijo...

En esta entrega a Badián se le ve más relajado y muy tierno

Nos das con cuentagotas esta historia tan deiciosa


Un abrazo,José

Belkis dijo...

Al fin libres, ya veo un poco de luz en el camino de estos jóvenes. Será que se han librado ya de sus opresores??? Tatatannn... La intriga siempre queda en el aire, hasta el próximo martes.
Ni modo, lo que vale cuesta ¿no?.
Un abrazo Jose

Cris dijo...

Parece que lo han conseguido pero no me fío un pelo...
:)

Besitos!

zayi dijo...

sabes qué me gusta de ellos???No pierden el sentido del humor ni siquiera en los momentos más terribles, que personajes más divinos tienes!
Un besito José.